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Cada bebé es un mundo y cada proceso de lactancia, un universo. Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses y mantenimiento hasta los dos años o más, lo cierto es que, en muchos casos, esta tarea es un imposible.

Las bajas de maternidad de cuatro meses y la incorporación de las mamás de vuelta al trabajo tras ese periodo son uno de los principales impedimentos. Incluso en tiempos de teletrabajo esa cuestión de fondo sigue ahí: aunque se esté en casa, las reuniones, videollamadas o picos de tareas no siempre hacen buenas migas con la lactancia a demanda de un bebé.

Igualmente, existen otras circunstancias que resultan un obstáculo para dar el pecho al pequeño con la frecuencia que este lo requiere: desde procesos de mastitis muy dolorosa hasta la necesidad de separarse del bebé durante un horario concreto por cuestiones laborales, familiares o personales.

También entran en juego cuestiones directamente ligadas al bebé, como su nacimiento prematuro o dificultad en los primeros días para agarrar el pecho correctamente.

¿Qué hacer en esos casos? Tanto si se sigue una lactancia 100 % materna como una mixta, la extracción de leche será un recurso de lo más útil para el bebé y para su mamá.

Cuándo utilizar el sacaleches

En muchas familias, el sacaleches es un accesorio imprescindible durante todo el proceso de lactancia: facilita la conciliación y el reparto de tareas, pues permite que no solo la mamá, sino también la pareja, alimenten al recién nacido.

En cambio, es en el periodo de vuelta al trabajo cuando muchas madres comienzan a emplearlo con frecuencia para extraer su leche. Cabe destacar que se trata de un proceso que requiere de confianza en una misma y de un poco de paciencia, por lo que lo ideal es ponerse a ello sin prisas ni agobios.

Una vez que se maneja el uso del sacaleches, ¿cuál es el mejor momento del día para la extracción? Las mañanas, pues, durante la noche, las tomas del bebé estimulan la producción.

Cómo emplear el sacaleches

La pregunta del millón: ¿cómo utilizar este artilugio que, a priori, puede parecer ajeno y difícil de manejar? En el caso del sacaleches manual de Dr. Brown’s, bastará con un poco de práctica para integrar su uso en las rutinas de la mamá.

Se trata de un dispositivo silencioso (a diferencia de los sacaleches eléctricos, que pueden intimidar a la mujer lactante) que dispone de dos modos de extracción para simular la alimentación natural del bebé: comienza con movimientos cortos y rápidos que estimulan la bajada de la leche y continúa con un bombeo más largo y relajado.

Además, cuenta con una copa de silicona suave al tacto que se adapta a la forma del pecho de la mamá para ofrecer una extracción flexible y cómoda y, a la par, aliviar la congestión de las mamas, muy habitual en los periodos de lactancia.

La conservación de la leche materna

Una vez que se ha aprendido a manejar el sacaleches surge otra cuestión: ¿cómo conservar esa leche materna que se ha extraído hasta que el bebé la vaya a tomar?

Si la coyuntura laboral o profesional impiden dar el pecho a demanda, contar con un banco de leche propio es una estupenda y útil idea. Tanto en este caso como si la extracción de leche responde a algo más bien puntual, las bolsas de almacenamiento específicas serán un accesorio fundamental.

En el caso de las bolsas de almacenamiento de leche de Dr. Brown’s, libres de BPA, cuentan con un doble cierre deslizante para evitar fugas, además de una base reforzada para colocarlas en posición vertical.

Con estas bolsas, la leche materna extraída se puede guardar en el frigorífico o en el congelador. Lo más conveniente es escribir en ellas la fecha en la que esa dosis de leche se extrajo: si se va consumir en los tres días siguientes, se puede almacenar en la nevera; si va a pasar más tiempo hasta su toma, se deberá congelar. En función del tipo de congelador, puede durar en perfectas condiciones entre seis (con temperaturas de -18º)y 12 meses (a partir de -20º).

Para descongelarla, bastará con usar un microondas o con calentar el recipiente que la almacena en un cazo con agua caliente (siempre retirado del fuego antes de insertar la bolsa).

¿Cómo dar la leche extraída al bebé?

Una vez que la lactancia materna esté correctamente instaurada (para evitar la confusión tetina-pezón), se puede ofrecer al bebé la leche extraída en biberón. Y aquí se abre otro amplísimo abanico de posibilidades. Elegir el biberón más adecuado para el bebé no es siempre una tarea fácil. Muchas familias optan por la tetina de silicona de boca ancha de Dr. Browns, que presenta un alto grado de aceptación y cuya forma es muy similar a la del pecho materno, lo que estimula un mejor agarre.

Con la introducción del biberón en la alimentación y rutinas del bebé aparece el miedo de las mamás y papás a los cólicos. Evitarlos es sencillo con los biberones Options + de Dr. Brown’s, que reducen los cólicos, reflujos, eructos y gases, conservan más vitaminas naturales de la leche y brindan al pequeño un flujo de líquido continuo, simulando así la lactancia materna.

En aquellos casos en los que se tenga que alimentar a los bebés con leche materna extraída por sus propias necesidades (niños con dificultades para engancharse al pecho, por ejemplo), se puede optar por otros métodos de toma de leche, como el relactador o la jeringuilla.

La clave, en cualquier caso, será escuchar las necesidades del pequeño y de su mamá, adaptar los ritmos y, en la medida de lo posible, disfrutar del proceso de lactancia en todas y cada una de sus fases.