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El universo de la lactancia y la alimentación infantil es precisamente eso: un vasto universo. Y, como tal, a veces es fácil perderse. Las decisiones se acumulan y, sumadas al amplio abanico de opciones disponible, ¿cómo no llegar a la parálisis por análisis?

La respuesta está en atender a a unas máximas claras y sencillas: priorizar la salud y bienestar del bebé y de la mamá, acudir a profesionales (también en lo que marcas respecta) y ser flexibles, es decir, adaptarse a lo que el peque demande en cada etapa.

Estas premisas se aplican a una de las cuestiones clave en la alimentación de un bebé: la elección de las tetinas del biberón, tan importantes como el propio recipiente. Una vez que hemos seleccionado el mejor biberón para el niño o niña (fundamental escoger uno con sistema anticólicos, como los de Dr. Brown’s), ¿por qué tetina decantarse?

De boca ancha o estrecha

La primera elección parece una obviedad, pero, al menos en el caso de los papás y mamás primerizos, conviene recordarla: se debe optar por una tetina que encaje perfectamente con el biberón. Es decir, hay que elegir una de boca ancha si así es el recipiente, y una de boca estrecha en el caso contrario. Ahora bien, más allá del tamaño, ¿qué las diferencia entre sí?

Ambas se encuentran disponibles en el surtido de productos de Dr. Browns y están fabricadas al 100 % a partir de silicona médica, de menor degradación que el látex.  Las perforaciones se realizan con láser, lo que nos asegura que todos los orificios sean iguales en las tetinas del mismo nivel, aportando siempre el mismo flujo de alimentación.

Las tetinas de boca estrecha, adecuadas para los biberones de formato más clásico, tienen una forma más fina y flexible. Por su parte, las tetinas de boca ancha presentan una forma curva, más flexible en la parte superior y gradualmente más firme en la base. Estas últimas ofrecen al peque una alimentación más natural, similar a la del pecho de la madre, pero evitando que confunda la tetina con el pezón; y ambas se han diseñado para favorecer un agarre cómodo.

Una tetina adecuada para cada etapa

Una de las dudas más frecuentes es cómo elegir la tetina perfecta para cada etapa del desarrollo del bebé. En este sentido, será el niño o niña quien, con su comportamiento, nos indique cuándo necesita un cambio. Si tarda más de lo habitual en terminar de comer, si se irrita mientras se alimenta o si en el proceso se queda dormido, puede que el flujo de leche sea demasiado bajo y se necesite reemplazar la tetina.

También puede ocurrir que hayamos cambiado a un nivel superior demasiado pronto. En ese caso, también el propio bebé es la mejor referencia: tragará de golpe o con dificultad, se atragantará, se le escapará la leche o, incluso, rechazará el biberón. Si eso ocurre, será necesario “bajar” a un nivel de tetina anterior.

Siguiendo siempre las indicaciones del peque a través de sus reacciones, podremos saber qué tetina necesita. Eso sí, nunca está de más tener una guía sobre las opciones que tenemos a modo de orientación. Así, Dr. Brown’s cuenta con tetinas de nivel prematuro para los bebés que necesiten un flujo excepcionalmente lento. Después, el cambio de nivel de tetina se recomienda cada tres meses: las hay para niños recién nacidos, para peques a partir de 3 meses, para los de 6 meses y para los de 9 meses.

La diferencia entre ellas está en el tamaño del orificio y el flujo de alimentación que brindan a los bebés, cuyas necesidades nutricionales evolucionan tan rápido como ellos mismos. No obstante, en la práctica cada pequeño tiene unos ritmos personalizados que, como venimos diciendo, es posible discernir observando si realiza la toma con normalidad o detectamos algún tipo de dificultad en el proceso.

Según la alimentación

La propia alimentación del retoño también marcará el cambio de tetina. Cuando introduzcamos en su dieta alimentos más espesos, como las papillas, zumos o cereales, necesitaremos una tetina especial, como la que presenta un corte en Y de Dr. Brown’s, para que el suministro del alimento sea el correcto.

Asimismo, si introducimos complementos en la leche a edad temprana (si el pediatra lo recomienda), estos pueden variar su densidad y requerir una tetina que facilite el flujo en estas condiciones. En ese caso, puede que nuestro bebé demande “subir” un nivel para seguir recibiendo la misma cantidad de alimento en cada succión.

La toma del biberón más allá de la tetina

Además de la tetina, hay otros muchos factores que determinan que la toma del bebé sea exitosa y placentera para el peque y su mamá o papá. No debemos olvidar que se trata de un momento de conexión familiar, igual que dar el pecho.

En este proceso, la postura adoptada será clave: ambas partes deben estar cómodas. Y la comodidad de la mamá o papá será, también, la del pequeño. Por eso, debemos cogerlo con la espalda bien apoyada en el respaldo y el brazo que sostiene su cabeza, recostado en el lateral de la silla o sillón. El otro brazo, el del biberón, podemos elevarlo con un cojín si así estamos más a gusto.

Para que el bebé esté cómodo y calmado, debemos intentar que esté ligeramente erguido: que su tripita no quede más elevada que su cabeza. Conviene cambiarlo de lado entre tomas o durante la toma para que se acostumbre a las dos posturas.

Otra cuestión que hemos de tener en cuenta es la temperatura de la leche, que debe rondar los 35º o 37º. Si está más caliente, quemará al bebé; si está más fría, puede sentarle mal y perturbar el momento de la toma.

Un ambiente relajado, sin mucho frío ni calor, sin ruidos ni grandes estímulos, también será fundamental para que el niño o la niña estén tranquilos y disfrutando de su alimentación, igual que los papás, que atesorarán esos momentos irrepetibles en sus memorias.