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Cuando llega un bebé a la familia, todo supone una novedad, una primera experiencia… y un reto. También el primer verano, ese que se recuerda con un cariño especial y se vive con intensidad. Esa emoción e ilusión se conjugan con algo de incertidumbre (la típica de las primeras veces), especialmente en lo relativo a la alimentación del bebé en verano.

¿Hay que seguir dándole leche a demanda? ¿Cómo saber si tiene sed? ¿Debe beber agua además de leche? Estas son algunas de las dudas más frecuentes entre los papás y mamás que afrontan su primer periodo estival con un peque. Como tantas cosas en la crianza, seguir los ritmos del bebé, adaptar las rutinas a él, conocer algunos consejos básicos y disponer de productos que nos hagan la vida más fácil será la clave para superar los retos de la lactancia en verano. ¡Allá vamos!

lactancia verano

La leche, a demanda

Durante los seis primeros meses de vida del bebé, la recomendación de la OMS (salvo que, por circunstancias, un pediatra indique lo contrario) es alimentarlo en exclusiva con leche materna.

Esto se aplica también al verano y a la hidratación del niño o niña, que encontrará en la lactancia todo el alimento que necesita: la leche materna está compuesta en casi un 90 % por agua; además, incluye las sales y nutrientes esenciales para evitar su deshidratación. A partir del sexto mes, cuando el peque ya inicie su alimentación complementaria, podremos combinar la leche con agua.

Ahora bien, ¿cuál debe ser la frecuencia de las tomas? La lactancia a demanda, es decir, cuando el bebé la pida y durante el tiempo que sea necesario, está ampliamente extendida. Y cobra fuerza en el periodo estival, cuando es fundamental asegurar su correcta hidratación.

lactancia verano

¿Qué cambia en verano? Que el bebé demandará la leche con mayor frecuencia y en tomas más cortas. Hay un porqué detrás: la leche que extrae en los primeros minutos de la toma es más rica en agua y menos grasa, por lo que le servirá para calmar su sed. En cambio, cuando tenga hambre, hará tomas más largas (es decir, consumiendo la parte más grasa de la leche materna) para saciarse.

Pero no solo el bebé debe hidratarse más, la mamá también: mientras se amamanta al peque o se extrae la leche para conservarla, se segrega oxitocina, que da sed, por lo que se recomienda beber abundante agua en estas semanas de lactancia.

Cuidado con los signos de deshidratación

lactancia verano

Aunque alimentemos al bebé exclusivamente con leche y a demanda, debemos evitar que llegue al llanto para amamantarlo o darle el biberón. Otros signos con los que nos mostrará su sed son:

  • Busca el pecho
  • Se lleva la mano a la boca
  • Orina poco
  • Saca la lengua con frecuencia

Conviene estar atentos a estos gestos y no esperar a que llore (o se altere) para ofrecerle la leche y, con ella, su fuente de hidratación.

Una lactancia adaptada al calor

El momento de la lactancia es algo más que el instante de dar de comer al bebé. Es fundamental para crear un vínculo muy especial entre la mamá (o el papá, si se dan las tomas en biberón) y su criatura.

Conservar la magia de ese ritual en verano, cuando el calor aprieta, no siempre es fácil. Pero una lactancia cómoda, apacible y tranquila contribuirá a calmar al bebé y a prepararlo para el sueño.

Para hacer que las tomas sean más sencillas y confortables para ambos, nada como un cojín de lactancia como este de Dr. Brown’s. Uno de esos accesorios que hacen el día a día más fácil, este cojín favorece la buena postura del bebé, ayudándole con su posición angulada a hacer la digestión y a reducir el reflujo.

Junto a una postura cómoda, una temperatura agradable será también muy importante para transformar ese momento de lactancia en uno de disfrute. En verano, para reducir el calor de la estancia, podemos optar por el aire acondicionado o un ventilador, evitando siempre que la corriente de frío impacte directamente sobre el bebé.

¿Y si estamos fuera de casa? Buscar un espacio tranquilo y apacible ayudará al más joven de la familia a estar relajado en su toma; igualmente, deberemos protegerlo del sol, ya sea con ropa y accesorios ad hoc u optando por un lugar en sombra.

Los viajes con un lactante

¿Qué sería del verano sin viajes? No hay que renunciar a las escapadas por tener un bebé, sino adaptar los planes, destinos y equipajes a sus necesidades. En ese sentido, será muy útil contar con un “kit de lactancia” que nos ayude en el día a día. ¿Cuáles son los imprescindibles de ese pack?

Un sacaleches

lactancia verano

Tremendamente útil para los viajes, ya que nos permitirá dar de comer al peque con un biberón y nos aportará un extra de libertad (por ejemplo, podremos dejarlo con los abuelos durante unas horas sin problemas).

Existen fundamentalmente dos tipos de sacaleches: manuales y eléctricos. Ambos disponibles en el catálogo de Dr. Brown’s y con copas de silicona que se ajustan al pecho, el primero cuenta con dos modos de extracción que simulan la alimentación natural del bebé, mientras que el segundo exhibe más ajustes para personalizar el modo de extracción y adaptarlo a los requerimientos de cada mamá. Asimismo, es compacto, potente y posee una batería con hasta 90 minutos de autonomía.

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Bolsas de almacenamiento de la leche

De poco nos sirve un sacaleches si no disponemos de unas bolsas adecuadas para almacenar el alimento e hidratación del bebé para el verano. Las bolsas para guardar la leche materna de Dr. Brown’s cuentan con doble cierre y base reforzada, además de espacio para anotar la fecha de extracción.

Hay que tener en cuenta que, en el periodo estival y como ya hemos comentado, el bebé tomará más leche, por lo que hay que ser previsores y aumentar las reservas de su alimento, ya sea para guardarlo en la nevera o en el congelador. ¿Se puede congelar la leche materna? Sin problemas: crear nuestro propio “banco de leche” será una buena idea para organizarnos de cara a los viajes, trayectos en tren, coche o avión o, simplemente, días fuera de casa.

Pezoneras, conchas protectoras y discos absorbentes

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Del mismo modo que cada bebé es un mundo, cada mamá tiene sus propias particularidades. Y nadie como una misma para conocerlas. También en la lactancia conviene escuchar al cuerpo y ser previsoras: si tenemos tendencia a que se agrieten los pezones, será recomendable añadir a nuestro kit de lactancia unas conchas protectoras para cuidarlos. ¿Pezones invertidos? Unas pezoneras serán las mejores aliadas para alimentar al bebé. ¿Tendencia a los pequeños «escapes» o fugas de leche? Unos discos absorbentes se convertirán en básicos para el pack.

Planificar lo justo (para evitar frustraciones si un plan no sale adelante), adaptarse a las necesidades y rutinas del bebé y tener siempre a mano un neceser de productos que nos ayuden en un momento de apuro, el combo básico para afrontar y superar los retos de la lactancia en verano.