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Un día, de repente, te fijas en que tu peque está especialmente baboso. Puede que ese exceso de salivación también conlleve una irritación en la zona del pañal, y si bien es cierto que ya lleva semanas intentando llevarse a la boca todo lo que tiene a mano, porque esa es su manera de reconocer el entorno, estos últimos días parece intentar morderlo —papá y mamá incluidos— con cierta desesperación.

Estos son los primeros síntomas de que tu bebé acaba de comenzar un largo proceso que tardará muchos meses —más de un año— en finalizar, y que pasará por distintas etapas. Bienvenidos al maravilloso —y húmedo— mundo de la dentición.

Cada bebé a su ritmo

Si ya sois padres, seguramente te habrás dado cuenta de que una cosa es la teoría y otra muy distinta, la práctica. Cada bebé es un mundo, y no es un tópico: es una realidad. Desde las famosas —y a veces, temidas— tablas de percentiles hasta los hitos del desarrollo, todo debemos tomárnoslo como una guía orientativa y seguir los consejos personalizados de nuestro pediatra.

En el caso de los dientes nos sucede lo mismo. La propia AEPED nos da un margen en cuanto a tope de edad, indicando que la primera dentición suele concluirse antes de los 3 años. Pero no se puntualiza nada sobre cuándo debería empezar.

Así que si tu pequeño ronda el año y todavía no hay ni rastro de esos incisivos inferiores que suelen ser los primeros en aparecer —y que les dan ese aspecto tan absolutamente adorable—, no te preocupes. Estarán al caer.

Bebé y mamá

Lo más habitual es que este par de primeros dientes aventureros aparezcan entre los 6 y los 12 meses, pero hay casos de bebés que comienzan la dentición a los 3 o 4 meses, y otros que pasan del año. Después de los dos incisivos inferiores saldrán los dos superiores, para completar así el grupo de cuatro incisivos centrales.

A estos les seguirán los incisivos laterales inferiores y superiores, más allá del año, y los primeros molares, entre los 13 y los 18 meses. Los caninos son los que suelen generar más molestias y llegan entre los 16 y los 23 meses, y con los segundos molares concluye esta etapa de dentición, entre los 23 y los 33 meses.

Es muy posible que varias piezas salgan a la vez, o que antes de que termine de echar unas estén comenzando a aparecer las otras. No se trata de un proceso lineal, sino fisiológico, y sigue su propio ritmo.

Alivio y cuidado de los dientes

Mordedor

Con esta idea general de cuándo y qué piezas saldrán —como decíamos, aproximada y orientativa—, es importante que tengamos dos puntos en cuenta: cómo aliviar los síntomas de la dentición y cómo cuidar la boca de nuestro bebé desde el primer diente.

Puede que, más allá de los síntomas que comentábamos al principio de este artículo, nuestro peque no muestre más signos de dentición. No todos los bebés sufren las mismas molestias y a algunos les resulta el proceso más llevadero que a otros.

Tanto si lo ves especialmente molesto como si simplemente busca el alivio de morder casi cualquier cosa que encuentre cerca, una buena opción para ofrecerle son los mordedores.

Mordedor

Los mordedores de Dr. Brown’s han sido diseñados por un odontopediatra y tienen distintos diseños para adaptarse a cada uno de los momentos de la dentición. Por ejemplo, el mordedor de aprendizaje, pensado para bebés a partir de 3 meses, tiene distintas formas y colores llamativos para capturar la atención del bebé, o el mordedor Flexees Friends, con formas de animales.

Ambos están fabricados con siliconas 100% seguras y texturas rugosas que contribuyen a aliviar, mediante el rozamiento, las encías de los bebés cuando muerden. No contienen BPA y son fácilmente agarrables por los más pequeños.

Mordedores Coolees

Un pequeño truco es meterlos al frigorífico un rato para añadir el alivio del frío al de poder morder algo flexible. También contribuye a bajar la inflamación que acompaña el proceso de dentición durante esta época. Para esto es especialmente útil el mordedor Coolees que, sin estar relleno de gel —algo preferiblemente a evitar, debido al riesgo que conlleva si termina rompiéndose—, mantiene bien el frío y ofrece tres grados de dureza diferentes, para que el peque muerda la que mejor le venga en cada momento.

A mayores de esto, podemos ofrecerles también alimentos fríos —si ya hemos comenzado la alimentación complementaria— y con texturas suaves que les eviten molestias. A evitar, sobre todo tras las últimas recomendaciones de la AEPED, los geles bucales que se promocionan como alivio para las encías, ya que algunos de sus componentes pueden ser dañinos para nuestro bebé. También ese «viejo truco» de untar medicamentos analgésicos en las encías, algo a lo que no deberíamos recurrir en ningún caso.

Denticion Mesa De Trabajo 1

Desde el momento en el que asoma el primer diente, debemos comenzar a mantener una higiene bucal para que nuestro bebé goce de una buena salud en este aspecto. Podría parecer, a priori, que por tratarse de lactantes o por ser una dentición temporal, no debemos prestarle el mismo cuidado que a la definitiva o cuando son algo mayores. Pero nada más lejos de la verdad.

La limpieza es importante. Por eso debemos utilizar un cepillo de tamaño adecuado a la boca del bebé y cerdas suaves, así como un poco de pasta de dientes —muy poco, apenas mojar el cepillo—, pero con una proporción de flúor de 1000 ppm, tal y como nos recomienda la AEPED.

Para esas primeras limpiezas dentales, podemos recurrir a un invento bastante práctico como es el cepillo de dedo de Dr. Brown’s. Se trata de una especie de dedal fabricado en silicona médica, con unas pequeñas cerdas que nos serán muy útiles para limpiar los dientes del bebé. Además, le permite morderlo y aliviar también, mediante la presión, las molestias que pueda sentir durante esta fase.

Además de la higiene bucal, también debemos tener algunas pautas en mente, como restringir el dulce —y más si es menor de un año—, no solo por tratarse de un alimento superfluo sino para evitar las caries que pueden provocar los azúcares en contacto con la superficie del diente; ofrecer pan con corteza para fomentar una buena masticación, y tener nosotros mismos una buena salud y hábitos bucales que sean ejemplo para el peque.

Imágenes | iStock/FamVeld