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Los despertares nocturnos frecuentes son un fenómeno inherente a los bebés durante al menos el primer año de vida. De hecho, hasta pasados los cuatro meses no consiguen diferenciar el día de la noche, por lo que los patrones de sueño son muy irregulares y, a menudo, alteran el ritmo habitual de cualquier hogar. Si a esto le sumamos los inconvenientes propios del verano, podemos estar ante unos meses difíciles en el cuidado del bebé.

Una de las cuestiones que más dudas genera entre los padres a la hora de dormir al pequeño es la temperatura. “¿Tendrá frío?”, “¿estará poco abrigado?”, solemos preguntarnos constantemente. Pero, ante todo, hay que tener en cuenta que el “termostato” de los bebés (salvo en el caso de los recién nacidos) funciona igual que el de los padres, por lo que, en la misma estancia, si tenemos calor, es imposible que ellos estén sintiendo frío.

¿Cuánto lo abrigamos?

A la hora de dormir, durante los meses calurosos, habrá que aligerar la vestimenta del bebé tanto como sea necesario, al igual que sucede con la de los adultos. Un body o camiseta de algodón puede ser suficiente para garantizar un sueño confortable durante la noche. Igualmente, en la cuna podemos usar una simple sabanita cuando así lo consideremos, aunque, al igual que nosotros, el bebé no ha de dormir tapado por obligación.

Siempre dependiendo del área geográfica de la que estemos hablando, en los días más cálidos puede que debamos incluso prescindir de cualquier prenda y dejar que el bebé duerma solo con el pañal, con la sabanita a mano por si hiciera falta a lo largo de la noche. En cualquier caso, dependerá de la ventilación que haya en la habitación y de si hacemos uso o no del aire acondicionado.

Ventilación y aire acondicionado con un bebé

sueño bebé verano calor

Para conseguir una temperatura adecuada que favorezca el descanso del bebé, en el verano es aconsejable jugar con la ventilación y las corrientes de aire en casa. Si durante el día hemos tenido todo cerrado para evitar que entre el calor, una vez caiga el sol podemos abrir todas las ventanas y favorecer las corrientes de aire entre las habitaciones para ventilar y refrescar el ambiente.

Podemos ayudarnos también de ventiladores en las habitaciones para favorecer la circulación de aire. Eso sí, conviene evitar poner al bebé a dormir en una zona de corriente ya que, durante la madrugada, al bajar la temperatura, podría resultar molesto para el pequeño e interrumpir su descanso.

Cuando la ventilación natural no consiga una temperatura adecuada en la casa para dormir, también se puede recurrir al aire acondicionado sin temor a que pueda resultar perjudicial para el bebé. Las únicas precauciones que debemos tener en cuenta en este caso son:

  • Regular la temperatura a unos 24-25 grados para proporcionar un ambiente cómodo y evitar la sensación de frío o los grandes contrastes entre habitaciones. En cualquier caso, la norma suele ser no superar los 12 grados de diferencia respecto al exterior.
  • Mantener los filtros limpios para que el ambiente de la habitación sea saludable.
  • Colocar al bebé fuera del alcance del chorro del aire para que no le impacte directamente.

La hidratación

Una buena idea para refrescar y relajar al bebé antes de acostarlo puede ser el baño nocturno. Propiciará un ligero contraste de temperatura al salir que le aportará una sensación de confort de cara al descanso, sobre todo en los días más calurosos.

La hidratación es otro punto importante a la hora de analizar el sueño del bebé en verano. En las noches calurosas, es frecuente que los niños y niñas alimentados con lactancia materna exclusiva demanden más tomas de las habituales. Esto se traduce en más despertares, así que debemos tener paciencia y favorecer el contacto ágil y directo con la madre, mediante colecho o cunas de colecho, por ejemplo.

Los niños alimentados con biberón también pueden demandar más tomas nocturnas de las normales por la misma razón. Y, si hablamos de niños que ya toman agua, es posible que durante la noche necesiten un extra de hidratación.

La importancia de la última toma

bebé última toma

El sueño nocturno en los bebés suele estar ligado a la última toma del día. Así, los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva solo consiguen dormirse mamando en el pecho de la madre. Igualmente, los bebés alimentados con lactancia mixta o artificial necesitarán una última toma para conciliar el sueño adecuadamente.

En ambos casos, debemos cerciorarnos de que no se produce ingesta de aire durante esta toma. Si esto sucede, el sueño nocturno del bebé se podría ver afectado por gases, regurgitaciones y cólicos (episodios de llanto incontrolado).

Para minimizar y evitar esa ingesta de aire, en el caso de los bebés amamantados, tendremos que prestar atención al correcto agarre, además de colocarlo durante la toma en una posición que favorezca la verticalidad. ¿Por qué? La posición supina (tumbado, boca arriba) puede provocar que el bebé engulla la leche y trague aire. Igualmente, no conviene apurar demasiado la toma para evitar que el pequeño succione a grandes tragos y, en caso de que eso suceda, podemos recurrir a colocarlo en la posición vientre con vientre para realentizar la ingesta.

Evitar los cólicos

biberón anticólico

En el caso de que alimentemos al bebé con biberón, ya sea con leche materna o de fórmula, el ángulo de colocación es también importante, así como que la tetina se mantenga llena durante la toma. Además, es imprescindible hacer uso de biberones con sistemas anticólico efectivos que impidan la ingesta de aire. En este sentido, los biberones antocólico Options+ de Dr. Brown’s cuentan con un sistema patentado de ventilación interna que elimina el vacío y la formación de aire dentro del biberón. Esto reduce los gases y mejora la digestión, lo que evita los despertares por estos motivos durante las noches.

Por último, en bebés con reflujo será necesario que inicien el sueño en brazos de los padres, en posición vertical para evitar molestias que les generen incomodidad durante la noche.

Un aliado para las noches de verano

Un recurso valioso para ayudar al bebé a dormir en las noches calurosas de verano es sin duda el chupete, que podemos introducir una vez que la lactancia materna se haya instaurado correctamente. Sobre todo, es útil para aquellos bebés que ya no consiguen dormirse tras la última toma y necesitan que los mezamos en brazos hasta que concilien el sueño.

Igualmente, muchos niños consiguen reducir o incluso eliminar los despertares gracias a la succión no nutritiva que permite el chupete. De hecho, algunos solo se despiertan cuando, al intentar succionar, descubren que se les ha caído el chupete de la boca. En esos casos, resulta útil contar con chupetes que se localicen fácilmente en la oscuridad para evitar que el bebé se acabe despertando por completo.

chupete nocturno prevent dr browns

Es el caso del chupete PreVent nocturno de Dr. Brown’s, que brilla en la oscuridad y se recarga fácilmente, exponiéndolo a cualquier fuente de luz. También el chupete Advantage nocturno de Dr. Brown’s cuenta con el mismo sistema para encontrarlo en condiciones de poca luz, con la ventaja añadida de que tiene una tetina reversible que permite colocarlo en cualquier posición, algo que sin duda resulta muy útil ante un despertar nocturno.

Con las medidas adecuadas para convertir la habitación en un lugar confortable y pequeños aliados como las tetinas anticólicos y los chupetes que brillan en la oscuridad, conseguiremos mejorar el sueño del bebé en verano y descansar en las noches calurosas para poder disfrutar del día plenamente en familia.

Imágenes | iStock/triocean y Unsplash/Tara Raye, Hu-chen