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A menudo, los padres esperan ansiosos el momento en el que su bebé pueda incorporar alimentos sólidos en su dieta: frutas, cereales, hortalizas, legumbre, huevos, carnes, etc. Es a partir de los seis meses cuando los pediatras recomiendan la introducción de la alimentación complementaria, añadiendo a su dieta otros productos diferentes a la leche materna o de fórmula, que constituye hasta el año la base de su nutrición.

La introducción a los sólidos puede ser mediante triturados o a través del método Baby-led Weaning (BLW), con el que se ofrecen los alimentos presentados de la forma adecuada para que el bebé los gestione por sí mismo. Elijamos uno u otro sistema, el inicio de esta etapa suele coincidir con un momento de dudas constantes e inseguridades en los padres sobre cómo ofrecer las comidas al bebé de forma segura o qué tipo de alimentos son apropiados para cada momento.

Sobre esto, la Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que «no hay alimentos mejores que otros para empezar, aunque se recomienda ofrecer de manera prioritaria alimentos ricos en hierro y zinc». Es decir, que no tiene importancia si comenzamos ofreciendo al pequeño uno u otro grupo de alimentos, ya que «no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos» (como el gluten o el huevo).

Eso sí, los pediatras recomiendan introducirlos siempre «de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación» y retrasar la introducción de los lácteos hasta el año.

Un poco de ayuda

alimentador antiahogo bebes sólidos

Una de las grandes preocupaciones de muchos padres a la hora de comenzar con los alimentos sólidos es la posibilidad de ahogamiento. Precisamente la AEP subraya en sus recomendaciones que es importante esperar hasta los seis meses para introducir alimentos distintos a la leche, «ya que es cuando se considera que su organismo tiene la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune» para procesarlos de forma segura.

Muchos optan por los triturados con el fin de evitar riesgos sin saber que, según los pediatras, «no hay diferencias en el riesgo de atragantamiento» entre ambos métodos, siempre que se sigan las normas de prevención:

  • Colocar al bebé erguido para comer, nunca recostado.
  • No dejarlo comiendo sin supervisión.
  • Evitar alimentos con alto riesgo de atragantamiento: como la manzana y zanahoria crudas, las uvas enteras, los frutos secos enteros, las palomitas de maíz, etc.

Además de estas normas básicas, tanto para los bebés que tomen los alimentos triturados como para los que sigan el sistema BLW, un apoyo de lo más útil es el alimentador antiahogo de Dr. Brown’s. Se trata de un accesorio cuya forma recuerda a la de un mordedor y que está diseñado para ofrecer trozos de alimentos frescos al bebé de manera totalmente segura. Así, dispone de un bulbo de silicona con orificios pequeños que permiten al bebé degustar el alimento a su ritmo.

El bebé sujeta el alimentador mediante un asa ergonómica pensada para sus pequeñas manos y al llevárselo a la boca puede experimentar los diferentes sabores de alimentos frescos de manera segura. Así, es idóneo para ofrecer frutas o verduras cocidas que pueda ir saboreando al presionar el bulbo agujereado del alimentador.

Entre las ventajas del alimentador antiahogo de Dr. Brown’s podemos destacar que se puede usar como mordedor para calmar al bebé, con alimentos congelados en verano para refrescarlo y que se puede tanto esterilizar como lavar en la rejilla superior del lavavajillas para una completa higiene.

A partir de los 12 meses podemos recurrir también a otro accesorio de gran utilidad para la alimentación complementaria como son los vasos térmicos de Dr. Brown’s. Pensados para mantener cualquier bebida a la temperatura idónea, son perfectos para que el bebé aprenda a beber por sí solo gracias a su pajita. Y pueden usarse a partir del año para llevar agua, batidos o zumos refrigerados y leche caliente, por ejemplo.

Alimentos de otoño para el bebé

Teniendo en cuenta las amplias posibilidades a la hora de abordar la alimentación complementaria de nuestro bebé, una buena forma de plantear su introducción es a través de los productos de temporada. Por ejemplo, con la llegada del otoño y la bajada de las temperaturas, los alimentos típicos de esta estación se prestan a ser incluidos más fácilmente en la dieta familiar.

Frutas

En primer lugar, podemos introducir una amplia variedad de frutas de temporada. Naranjas y mandarinas, por ejemplo, pueden ofrecerse dentro de papillas. También enteras en el caso del BLW, aunque, teniendo en cuenta que deberíamos eliminar la piel interna (albedo) y ofrecer gajos grandes para evitar riesgos, el alimentador antiahogo sería la forma más cómoda y segura en los primeros meses.

A partir de los 8-9 meses, siempre que el bebé sea capaz de hacer la pinza (coger los alimentos con el pulgar y el índice a la vez) podemos ofrecerle también los granos sueltos de la granada con toda seguridad, una fruta muy interesante para que el pequeño experimente con el sabor y la textura.

También los aguacates, que se pueden incluir en purés o papillas, así como enteros, en rodajas grandes con o sin piel para que el pequeño los pueda coger con la mano. Por su textura y consistencia son perfectos igualmente para introducir en el alimentador antiahogo, así como para untar en pan.

En el caso de las manzanas, al considerarse una fruta con mayor riesgo de ahogamiento, podemos incluirla en papillas de frutas, pero también ofrecerla al bebé cocinada al horno o al microondas (incluso con un toque de canela) para que se reblandezca. Asimismo, los trozos de manzana son apropiados para el alimentador antiahogo, ya que permite al bebé saborear la fruta y descubrir su textura sin correr riesgos.

Frutos

frutas hortalizas bebé otoño

Entre los frutos típicos de esta época apropiados para ofrecer a nuestro bebé no puede faltar tampoco la calabaza, ideal para ofrecer tanto en purés como cocida, por ejemplo, dentro del alimentador antiahogo.

Por último, aunque las castañas son un producto típico en estas fechas, se consideran peligrosas por el riesgo de ahogamiento y, al igual que el resto de los frutos secos, se recomienda evitarlas tanto enteras como partidas hasta los 3 años. Aún así podemos incluirlas en su alimentación mediante cremas, purés o untables, por ejemplo.

Hortalizas de temporada

Entre las hortalizas de otoño también tenemos opciones interesantes para el bebé como la zanahoria, el calabacín y el boniato (o patata dulce). Todos ellos se pueden incluir en todo tipo de purés e incluso presentar cocidos y chafados con el tenedor para que el pequeño experimente las texturas con sus propias manos. Para quienes practiquen BLW, la mejor forma es en bastones cocidos.

El otoño también es época de crucíferas que pueden dar mucho juego en la cocina. Tales como brócoli, coliflor o coles de Bruselas, que pueden ofrecerse tanto guisadas o cocidas para los bebés de BLW, como en puré para los que se alimentan con triturados.

Dentro de esta estación también podemos disfrutar de la temporada de setas, incluyendo las diferentes variedades en purés y guisos, así como individualmente, presentadas en bastones.

Sin sal ni azúcar

Por supuesto, a medida que el pequeño vaya desarrollando sus habilidades al gestionar la comida y cuando ya haya introducido diferentes grupos de alimentos, podemos realizar combinaciones sencillas con arroces, granos, legumbres y pastas, favoreciendo que puedan así practicar con los cubiertos para bebé.

Sea como sea que presentemos los alimentos, tal y como recuerda la AEP, ante todo es importante que tengamos en cuenta que no debemos «añadirles sal, azúcar ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos».

Imágenes | Dr Brown’s, iStock.com/Albina Kosenko