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Al mismo tiempo que la felicidad llena el hogar con la llegada del primer bebé, a los padres primerizos les inunda un mar de dudas y miedos. Y con frecuencia terminan en la consulta del pediatra o en urgencias en más ocasiones de las que se suele ir cuando llega un segundo hijo. Es inevitable.

El bebé ha venido a este mundo sin instrucciones y comienzan a sucederse un sinfín de situaciones nuevas. Ha tosido tres veces seguidas, tiene fiebre, se lleva la manita a los oídos, se ha dado un golpe, regurgita, ¿será esta caca normal o hay diarrea?, se le ha irritado la piel en la zona del pañal, no coge peso, no hay manera de calmar su llanto. A continuación, recogemos los siete motivos principales por los que los padres primerizos acuden a la consulta del pediatra.

Los terribles cólicos del lactante

El temido cólico del lactante se produce entre las dos semanas y los cuatro meses de vida del bebé. Aparece tan súbitamente como desaparece y casi a diario, generalmente por la tarde noche, hace llorar desconsoladamente al pequeño. Puede durar hasta tres horas.

Se desconocen las causas exactas por las que se producen, aunque se cree que tiene que ver con la inmadurez de su sistema digestivo. La parte positiva es que se trata de un proceso fisiológico benigno y que desaparece al cuarto mes de vida espontáneamente. Y la negativa es que, mientras duran, no hay nada efectivo al 100 % que hacer…

Con todo, los biberones anticólicos de Dr. Brown’s son una ayuda muy eficaz. Gracias a su sistema patentado de ventilación completa, el bebé se alimenta con comodidad mientras la leche fluye libremente, como en el pecho materno. Esto favorece la digestión y reduce notablemente los cólicos. En un estudio elaborado en el Reino Unido, se demostró que tres de cada cuatro mamás, tras pasarse a este biberón, notaron mejoría en sus bebes.

Arrullar al bebé y abrazarlo, darle masajes en el abdomen o colocarlo boca abajo pueden ayudar a calmarlo.

Otitis, otra vez ese dolor en los oídos

Antes del primer año de vida, dos de cada tres bebés habrán sufrido algún episodio de otitis. En consecuencia, la otitis media es otro de los grandes motivos de visita al pediatra. Se trata de un proceso inflamatorio infeccioso que afecta al oído medio y que generalmente está relacionado con los catarros o resfriados. Los mocos se acumulan en la trompa de Eustaquio, el canal que conecta la nariz con el oído, hasta concentrarse en el oído medio y provocar la otitis.

Cuando se lleve la mano al oído, tenga fiebre, pérdida de apetito y dolor en la zona, hay que ir al pediatra, que tratará la enfermedad con analgésicos en los casos más leves o con antibióticos.

No obstante, los papis deben intentar prevenir que aparezca. Usar el biberón anticólicos de Dr. Browns ayuda a prevenir la otitis. Su sistema patentado de ventilación interna es el único que elimina el vacío y la acumulación de aire dentro del biberón. Y, al reducir la ingesta de aire, se evita la acumulación de fluidos en las trompas de Eustaquio, disminuyendo el riesgo de que el bebé sufra otitis en el oído medio.

También ayudará a prevenir la otitis secar muy bien los oídos tras el baño, evitar el uso de bastoncillos y limpiar los oídos con difusores. Y, por supuesto, intentar evitar los catarros.

La fiebre, el anuncio de que algo no va bien

Es el principal motivo de visita en los servicios de urgencias de pediatría. A los padres les produce mucha angustia ver a su bebé con fiebre. Es normal, además, que los papás primerizos tengan muchas dudas: ¿cuándo es fiebre alta?, ¿alterno antitérmicos?, ¿en cuánto tiempo hace efecto?, ¿cuándo puedo darle otro?, ¿le damos también un baño?, ¿cómo debe estar el agua?

Será fiebre moderada entre los 38,5 °C y 39 °C, y fiebre alta a partir de ahí. Generalmente está provocada por infecciones respiratorias, gastrointestinales o urinarias, pero también la pueden provocar las vacunas o incluso un exceso de abrigo. Lo más importante es determinar qué causa la fiebre. Por eso, se debe observar con atención los síntomas que presente el bebé. El pediatra valorará la situación y los papás deben seguir el tratamiento que paute. Se pueden aplicar paños a temperatura ambiente y baños con agua tibia.

Se debe acudir al pediatra siempre que haya fiebre alta que no remite, en bebés muy pequeños, si el niño está somnoliento, le cuesta respirar, si vomita, si tiene convulsiones, puntitos rojos o manchas negras en la piel. De la misma manera, si el bebé está contento y come bien a pesar de la fiebre, probablemente no se trate de nada grave y la visita al pediatra podría esperar.

Vómito y/o regurgitamiento

Que el bebé vomite es otra de las circunstancias que más preocupa a los papis, y por los que acuden con frecuencia al pediatra. Antes de nada, hay que aclarar qué se considera vómito. Es la expulsión de forma brusca y con fuerza del contenido del estómago, con o sin náuseas. El pediatra preguntará a los padres por el aspecto del vómito y su frecuencia para determinar si es síntoma de alguna enfermedad, como gastroenteritis aguda, o si puede ser señal de algún tipo de alergia o intolerancia.

Pero luego está el denominado «vómito de las primeras semanas de vida» que, en realidad, no es exactamente vómito. En los primeros meses, los bebés regurgitan con facilidad, es decir, eliminan parte de la toma, pero de manera no brusca, sin fuerza. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), es natural, se debe a su inmadurez y raramente necesita tratamiento.

Es un proceso transitorio, que se puede mitigar con algunas pautas posturales que os indicará el pediatra o con el uso de los biberones anticólicos de Dr. Browns. Con él, los bebés se alimentan más cómodamente porque el sistema de ventilación y la tetina trabajan juntos, ayudándoles a mamar sin luchar contra los efectos negativos del vacío o la incomodidad de tragar aire. Esto favorece la digestión y reduce los gases, ayudando a que el bebé eructe y devuelva menos.

Tos prolongada que genera angustia

Otra de las causas de consulta frecuente al pediatra es la tos, sobre todo cuando se alarga durante días. Los padres primerizos deben entender que la tos es un síntoma y lo importante es saber qué la provoca. Generalmente será una infección respiratoria, es decir, un catarro común. Cuando es de poca importancia lo normal es dejar que curse.

Los papis no deben preocuparse si el pediatra no les prescribe un tratamiento, sobre todo cuando el proceso respiratorio es de poca importancia. El tratamiento sintomático de la tos no está indicado en los bebés, es decir, no deben tomar jarabes ni mucolíticos ni expectorantes, tal como aconseja la AEP.

Por otro lado, en el caso de bebés, debe descartarse que la tos sea producida por reflujo gastroesofágico. Los biberones anticólicos de Dr. Brown’s serán ideales en este caso, pues están probados clínicamente para reducir reflujos.

Estreñimiento, más frecuente de lo previsible

El estreñimiento es un problema muy frecuente en los bebés que suele generar una gran preocupación entre los padres. De hecho, la AEP afirma que hasta un 25 % de las consultas de gastroenterología infantil están relacionadas con este problema.

Un niño está estreñido cuando disminuye la frecuencia en la que hace caca, o cuando tiene molestias al hacerla. En muy contadas ocasiones requiere tratamiento, pero a los papás les genera bastante incertidumbre no saber cuál es la frecuencia «normal» de las deposiciones. Y es que cada bebé tiene sus ritmos y hay muchos factores que influyen. El tipo de lactancia, por ejemplo, puede favorecer el estreñimiento, así como los antecedentes familiares.

Diarrea, el peligro de la deshidratación

Finalmente, tenemos a la diarrea como otro de los motivos que origina un gran número de visitas al especialista de medicina infantil. El bebé tiene diarrea cuando aumenta de forma brusca el número de deposiciones, independientemente de su consistencia.

Suele estar producida por rotavirus, no existe un tratamiento específico y en la mayoría de los casos se cura por sí misma en unos días. El principal objetivo es evitar la deshidratación, por eso hay que vigilar si el bebé lagrimea, moja el pañal y las mucosas están húmedas.

En definitiva, los bebés son susceptibles de pasar por muchas situaciones delicadas que producen gran inquietud en los padres primerizos. La calma, la observación y la visita al pediatra en caso de duda, por supuesto, son nuestras mejores armas. A su lado, aliados como el biberón anticólicos de Dr. Brown’s diseñado para atenuar buena parte de los síntomas que hemos recogido en nuestro listado incidiendo en el bienestar del bebé y la tranquilidad de los papás.

Imágenes | Adobe stock/Hero Images; Depositphotos/AllaSerebrina y VitalikRadkoDr.Brown’s y Pexels / Pixbay