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Todas las recomendaciones de profesionales e instituciones sanitarias y relacionadas con la infancia son claras: la lactancia materna es la mejor alimentación para tu bebé, y está indicada en exclusiva durante los seis primeros meses de vida. Sin embargo, no todas las mamás pueden o desean dar el pecho y es una decisión tan respetable como la de hacerlo. En otras ocasiones, por circunstancias como la reincorporación al trabajo, por ejemplo, se hace necesario recurrir al biberón.

Sea por la cuestión que sea, tanto si se trata de una situación puntual como de la alimentación habitual de tu bebé, preparar un biberón no es complicado, pero debemos tener en cuenta una serie de pautas para prepararlo en condiciones de seguridad y salubridad, siempre respetando las instrucciones que indica cada fabricante de leche artificial y utilizando biberones seguros y que hagan que las tomas sean fáciles y sin molestias.

Las distintas gamas de biberones de Dr. Brown’s abordan cada una de las etapas de la vida de tu bebé. Cuentan con un sistema exclusivo interno de ventilación completa, que previene la formación de vacío en el interior del biberón y elimina la presión negativa y las burbujas de aire. De esta forma,  busca reducir los cólicos, regurgitaciones y gases que pueden derivarse de que el bebé ingiera aire durante la toma.

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Como decíamos, puedes encontrar biberones que se adaptan a las necesidades de tu bebé en cada momento: tetinas de diferentes formatos —las preferencias de tu peque aquí también son importantes, biberones de boca ancha o estrecha, de distintos tamaños en función de cuánta leche ingiere en cada toma, de plástico sin PVC, plomo ni ftalatos o de cristal… Un buen número de opciones para que tanto tú como tu bebé podáis encontrar el biberón perfecto para vosotros.

Una vez elegida la leche de fórmula —y aquí si tienes dudas, lo mejor siempre es consultar con tu pediatra para que te guíe en el proceso y pueda recomendarte la leche que mejor se adapte a tu bebé— y el biberón, solo nos queda ponernos manos a la obra.

Cómo preparar el biberón

Con el paso del tiempo, ha ido ganando en aceptación una práctica que no es demasiado aconsejable, como es la de usar agua embotellada para preparar los biberones, en vez de agua hervida —sea del grifo o también embotellada—.

Calentar el agua no tiene como finalidad eliminar los microorganismos que pueda contener, sino atacar a los que habitan en la leche en polvoNo se trata de un alimento estéril, y hervir el agua y usarla a esta temperatura para hacer el preparado es fundamental de cara a proteger a nuestro bebé frente al Cronobacter o la Salmonella, entre otros.

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Por eso, una vez nos hayamos lavado las manos y limpiado el área en el que vamos a trabajar, el primer paso que realizaremos será hervir el agua. Una vez rompa el hervor, la echamos en el biberón, en la cantidad que vaya a tomar nuestro bebé. Es decir, si tiene que tomar 120ml, esa es la cantidad de agua que necesitamos echar. A veces nos surge la duda de si 120ml (por poner un ejemplo) es la cantidad que tiene que resultar al final, después de la mezcla, pero no: es el agua sola, sin nada más.

Una vez tenemos el agua en el biberón, añadimos los cacitos que nos indique el fabricante de la leche de fórmula, completamente rasos y sin copete. Añadir más cantidad puede generar graves problemas de salud en nuestro bebé y darle menos hará que su crecimiento se vea perjudicado, al llenarse de un alimento menos nutritivo de lo que necesita.

No agites el biberón, ya que crearás burbujas de aire. Es preferible que lo pongas entre las manos y lo gires, como un rodillo, hasta que el preparado esté bien disuelto. Si te cuesta eliminar los grumos o la leche es un poco más espesa de lo habitual, puedes utilizar una cucharilla —esterilizada, claro— para removerlo.

Como la temperatura será bastante elevada, debido al agua hirviendo, podemos enfriarlo sumergiéndolo (siempre por debajo del nivel de la tetina) en agua fría y moviéndolo con cuidado para que vaya perdiendo temperatura más fácilmente.

Antes de ofrecerle el biberón al bebé debemos, siempre y en todas las ocasiones, comprobar la temperatura. Bastará con que echemos algunas gotas en el interior de la muñeca. La leche debe estar tibia, no caliente; si no es así, repite el proceso de enfriado durante un tiempo menor y comprueba de nuevo.

Limpieza y esterilización

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Si tu bebé es menor de 3 meses o acabas de comprar el biberón, puede que quieras esterilizarlo antes de su uso. Concretamente, el primer caso bastará con que lo hagas una vez al día y lo laves con agua caliente y jabón, ayudándote de un cepillo que llegue a todos los recovecos, después cada toma.

Dr. Brown’s cuenta con accesorios que te ayudarán en este proceso, como su cepillo para biberones con cerdas y esponja, capaz de limpiar minuciosamente y sin dañar el material, o el escurridor que nos permite secar al aire biberones, chupetes, tetinas, etc. Secar los objetos que el bebé se lleva a la boca con el trapo de la cocina puede ser contraproducente, ya que suelen ser un hábitat ideal para bacterias y microorganismos perjudiciales.

A la hora de esterilizar, puedes hacerlo a través del clásico esterilizador eléctrico, o recurrir al esterilizador de microondas o a las cómodas bolsas de esterilización que son perfectas cuando salimos de viaje.

Los últimos estudios y recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría indican que la esterilización no es necesaria, pero si decides hacerlo, busca el método que mejor se adapte a vuestras necesidades y que os dé la menor cantidad de trabajo extra posible.

Con estas pautas, podrás preparar los biberones de tu bebé de manera sencilla, efectiva y, sobre todo, con total seguridad. Seguir siempre las recomendaciones de tu pediatra a la hora de escoger leche de fórmula, y del fabricante a la hora de realizar el preparado, es clave para la salud de tu bebé, combinado con una higiene regular y unos hábitos saludables de limpieza.