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La lactancia es la manera más natural y beneficiosa de alimentar a un bebé. Aunque, muchas veces, esa naturalidad implícita nos lleva a pensar erróneamente que se trata de un proceso exento de dificultades. Por eso, cuando algunas madres se las encuentran, creen haber fracasado y abandonan el pecho.

Y es que la lactancia materna es un proceso que habitualmente se da por sentado, lo que desencadena un déficit de información desde todas las vertientes: social (en la publicidad, el cine y en la calle apenas se ven a bebés amamantados), familiar (la mayoría no vio amamantar en su casa) y sanitaria (muchos profesionales no saben cómo tratar los problemas y dificultades de las madres lactantes).

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) incide en el hecho de que «prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud«.

Evitar la depresión postparto

Tras el nacimiento, muchas familias ponen toda la atención en el bebé, desatendiendo a veces las necesidades de la madre, muy vulnerable durante el período de puerperio por la falta de sueño y los cambios hormonales. Y es que resulta imprescindible atender a esas necesidades (descanso, nutrición y atención en general) para que las primeras semanas de la crianza se desarrollen de forma favorable y positiva también para el bebé.

Uno de los aspectos que más se suele descuidar es el del descanso de la madre, que acumula el agotamiento del parto y la adaptación a los nuevos horarios que impone el bebé con su llegada. Por eso, es importante tener en cuenta que, durante las primeras semanas (o incluso meses), las tareas de las que se solía encargar la madre deben pasar a un segundo plano para priorizar el establecimiento del vínculo madre-hijo.

Además, durante los primeros días tras el parto, los profesionales recomiendan restringir al máximo las visitas de familiares y amigos para así garantizar no solo la correcta instauración de la lactancia y la adaptación familiar a las nuevas rutinas, sino también el descanso de la madre. De lo contrario, uno de los efectos posibles de la falta de sueño y el agotamiento físico y mental es la depresión postparto, que a menudo desemboca en un fracaso de la lactancia materna.

Accesorios para facilitar la lactancia a la madre

Si bien la mayoría de los accesorios no son imprescindibles y muchas madres han amamantado a sus hijos sin necesidad de recurrir a ellos, también es cierto que resultan de gran ayuda cuando aparecen ciertos problemas, e incluso llegan a salvar lactancias. Estos son los que más nos pueden apoyar.

Cojines de lactancia

cojin lactancia

Aparte del pecho, una de las partes del cuerpo de la madre que se resiente más durante las primeras semanas de lactancia es la espalda. Factores como la frecuencia de las tomas y los cambios de pañal, que nos obligan a acarrear con el bebé constantemente, la falta de sueño y las malas posturas en los pocos momentos de descanso que tiene la puérpera contribuyen a generar molestias, especialmente en la zona alta de la espalda.

Para prevenir esas molestias y aliviar la carga, muchas madres recurren al cojín de lactancia. Por un lado, es un accesorio que permite que el bebé mantenga una posición correcta durante el amamantamiento. Y, por otro, ayudan a cuidar la espalda de la madre, facilitando una postura más cómoda y segura. Muchas mujeres incluso lo utilizan para recostarse más cómodamente en los momentos de descanso y para mantener al bebé tumbado (o sentado, más adelante) entre tomas.

Pezoneras

pezoneras lactancia

Las primeras semanas e incluso meses de la lactancia pueden resultar muy duros para la madre, especialmente cuando se presentan dificultades en las tomas: un mal agarre, la presencia de un frenillo sublingual, obstrucciones mamarias, alergias e intolerancias, etc. Todos estos problemas tienen solución con el apoyo adecuado de otras madres (grupos de lactancia) o profesionales especializados. Pero, hasta que se detectan, pueden causar dolores en los pezones a la mamá lactante e impedir la correcta alimentación del bebé.

Las pezoneras pueden ayudarnos en esos momentos, por una parte, permitiendo que el bebé pueda seguir alimentándose del pecho; por otra, aliviando las molestias a la madre durante las tomas, que pueden resultar muy dolorosas a veces.

Eso sí, una vez hayan remitido los dolores y se estén resolviendo las dificultades, al quitar las pezoneras hemos de tener en cuenta que el bebé necesitará volver a aprender a agarrarse correctamente al pecho por sí solo, lo que puede que requiera de un tiempo y mucha paciencia.

Discos absorbentes

Discos Absorbentes lactancia

Hasta que se regule la producción de leche en el pecho, es posible que se produzcan frecuentes fugas que manchen la ropa de la madre. Sobre todo durante los primeros días tras la «subida» de la leche a los pechos, estas fugas son frecuentes y pueden causar gran incomodidad a la mamá, no solo por las manchas, sino por la constante y nada recomendable humedad en la zona.

Utilizar discos absorbentes desechables en el interior del sujetador suele resultar muy útil para evitar las manchas y mantener el área del pecho seca y limpia entre tomas, tanto durante el día como de noche. Lo más aconsejable es que sean discos suaves y finos, pero que ofrezcan a la vez gran absorción, como los de Dr. Brown’s, que favorecen la comodidad de la madre, quien notará una especial sensibilidad en los pechos en las primeras semanas.

Conchas protectoras

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Las conchas protectoras de pezones son probablemente uno de los accesorios para la lactancia más desconocidos, si bien pueden ayudar a muchas madres a continuar con la lactancia materna cuando hay dificultades. Se utilizan ante la presencia de irritaciones, grietas o heridas en los pezones como consecuencia de algún problema en la succión del bebé (mal agarre, frenillo, posición incorrecta, etc.).

Se colocan de forma discreta bajo el sujetador para mantener el pezón preservado del roce, favorecer la ventilación del área y, con esto, la cicatrización de las heridas que de otra manera sería imposible. Además, las conchas permiten recolectar la leche que gotea del pecho impidiendo que se manche la ropa y se humedezca.

Sacaleches

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Aunque tendemos a reducir su utilidad al hecho de extraer leche para alimentar al bebé de manera diferida, los sacaleches resultan muy útiles en episodios de ingurgitación (congestión mamaria) u obstrucción, para aliviar los síntomas y prevenir mastitis agudas. Estos pueden venir provocados por diversos factores como un mal agarre, dificultades en la succión, traumatismos por tirones del bebé, eliminación de alguna toma, etc. En estos casos, el sacaleches se utiliza en combinación con las tomas a demanda del bebé para desobstruir los conductos por donde fluye la leche.

En el caso del sacaleches manual de Dr. Brown’s, sus dos modos de extracción, que simulan la alimentación natural del bebé, pueden resultar muy útiles en el momento de la incorporación de la madre al puesto de trabajo, cuando se suprimen algunas tomas y se corre más riesgo de obstrucción. Todo ello, gracias a un sistema de bombeo potente, pero silencioso, para mantener la máxima discreción allá donde la madre decida extraerse leche.

En definitiva, descanso y atención a la madre, sobre todo en las primeras semanas tras el parto, son esenciales para una lactancia exitosa. Y, si aparecen problemas o necesitamos ayuda en momentos puntuales, este tipo de accesorios permitirán superar las dificultades para que mamá y bebé puedan disfrutar de la lactancia materna hasta que lo deseen.