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La comunicación con nuestros peques durante sus primeros meses de vida puede ser todo un reto. Los llantos, que son su forma natural de expresarse, nos pueden dar mucha información sobre lo que necesitan: un cambio de pañal, una siesta, una ingesta de comida o, simplemente, un poco de consuelo y cariño.

Sin embargo, hay ocasiones en las que interpretar lo que significa su llanto puede ser toda una incógnita. Tras sus lloros e irritabilidad puede esconderse la manifestación de malestares más complicados, como el cólico del lactante, un resfriado, otitis o la inflamación de encías por dentición.

El cólico del lactante es uno de los episodios que más frustran a los papás y mamás, que ven cómo repentinamente sus recién nacidos estallan en un llanto que puede prolongarse durante horas. Y es que, según datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), uno de cada cuatro bebés presenta estos cuadros en torno a los primeros 15 días de vida.

¿Cómo podemos lidiar con ellos? Te enseñamos a identificar los síntomas más comunes y te ofrecemos consejos expertos para aliviarlos con la ayuda de las soluciones de Dr. Brown’s.

Síntomas que identifican el cólico del lactante

Definir qué es exactamente el cólico del lactante no es tarea fácil. Se trata de un malestar general que algunos bebés experimentan desde los 15 días a los tres o cuatro meses de vida y que les hace llorar durante tiempo prolongado y sin consuelo.

La causa no está del todo clara. Hay quien afirma que se debe a un exceso de estimulación por parte de los adultos, al propio temperamento del pequeño e, incluso, a los cambios de rutinas y horarios que, sobre todo en los primeros meses de vida, tienen que estar muy definidos. No obstante, los llamados cólicos del primer trimestre también pueden arrojar pistas sobre hipersensibilidad, posibles alergias o malestares digestivossegún las líneas de investigación más recientes, que apuntan a la inmadurez del aparato digestivo de los bebés o a la dificultad para expulsar gases como posible causa.

Pero ¿cómo podemos diferenciar un llanto convencional del generado por el cólico del lactante? Aunque, en pediatría, hay una norma denominada como la “regla del tres” de Wessel (llanto de más de tres horas al día, más de tres días a la semana y que se extiende durante más de tres semanas), también hay varios indicios que nos pueden ayudar a identificarlo. Conozcámoslos.

El momento del llanto

¿Nuestro bebé empieza a llorar siempre después de cada toma de comida? Este es uno de los indicativos más habituales. En cualquier caso, no siempre tiene por qué ser así. Hay ocasiones en las que el llanto se desencadena a última hora de la tarde y se extiende hasta, incluso, altas horas de la noche.

Indicios corporales

Según se indica en el portal ‘En Familia’ de la AEP, así como en otros portales especializados en salud, es habitual que los niños se encuentren más tensos durante esos lances: “El bebé suele encoger las piernas sobre el abdomen y cerrar los puños, manteniéndose vigoroso y con la cara enrojecida por el esfuerzo. Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal”.

Duración del llanto

Como todo, en cuestión de pediatría, es importante saber que cada bebé es diferente y que no se puede establecer una duración específica del llanto por cólico. Lo que sí se sabe es que, de media, un bebé suele llorar entre 30 y 120 minutos al día, por lo que si el tiempo se extiende durante más horas, hay que considerar que exista otra causa oculta y acudir al pediatra para consultar su caso.

Vuelta a la calma

Por supuesto, la manera más efectiva de diferenciar un llanto convencional del que genera el cólico del lactante es comparar si los métodos para calmar los lloros habituales funcionan o no. Por ejemplo, si solemos darles de comer, ofrecerles el chupete, arrullarlos o ponerlos a dormir como solución y el malestar no cesa, es muy probable que estén teniendo cólicos de lactante.

Soluciones para calmar el cólico del lactante

Ante una situación como esta, lo primero que debemos hacer es acudir al pediatra para que nos ayude a tratar a nuestros peques. De esta manera, el doctor se encargará de descartar otras dolencias, como infecciones o resfriados, que también pueden generar lloros.

Aunque siempre queremos lo mejor para nuestro bebé, con el cólico del lactante es importante saber que es algo temporal y que, en la mayoría de los casos, somos los papás los que nos tenemos que armar de paciencia. Si todo va bien, los síntomas suelen desaparecer en torno a los cuatro meses de edad, pero siempre podemos poner en práctica algunos trucos para calmar a nuestros hijos como los siguientes.

Crear rutinas relajantes

En vista de que estos sucesos se suelen presentar a última hora del día, lo mejor es intentar anticiparnos con una buena rutina nocturna de baño. Se trata de crear un ambiente sosegado, con la luz tenue y el agua tibia.

También podemos poner en práctica un masaje relajante para transmitir tranquilidad, haciendo hincapié en la espalda y el abdomen. Es más, recientemente se han lanzado varios estudios que relacionan la efectividad de la fisioterapia para tratamiento del cólico del lactante, por lo que debemos tener muy en cuenta el aspecto corporal en los peques.

Cambiarse a los biberones anticólicos

Esta es otra solución que tenemos al alcance de nuestras manos y que ha demostrado tener grandes resultados con los cólicos. Los biberones Options+ de Dr. Brown’s son los únicos del mercado que han sido clínicamente probados para el tratamiento de cólicos, pero también de reflujos, eructos y gases. Contienen un sistema de ventilación interna por el que pasa el aire que ha entrado previamente por la rosca, y un un tubo de ventilación que hace que este se deposite en el fondo del recipiente.

Es un mecanismo diseñado de forma muy inteligente que evita que llegue aire a la leche, así como el colapso de la tetina y la presión en el interior del biberón. El uso de este tipo de biberones ha demostrado una excelente efectividad para disminuir los cólicos del lactante. No obstante, tienen otros beneficios, como la mejora del sueño, un menor riesgo de otitis y la mejor conservación de la leche, que mantiene todas sus vitaminas naturales al no estar en contacto con el aire.

Establecer horarios adecuados

Con los lactantes, la rutina lo es todo. Pero si tienen molestias de esta índole, es mucho más importante. No olvidemos que pequeños detalles como una ingesta de comida a deshora o la falta de sueño pueden alterar por completo su humor, lo que favorece la aparición de cólicos.

No tomar decisiones médicas sin la supervisión de un pediatra

En la era de las alergias, es muy frecuente pensar que nuestros peques están desarrollando algún tipo de proceso alérgico o intolerancia a los alimentos cuando desarrollan los cólicos. Si bien es cierto que hay casos en los que esta dolencia está directamente relacionada con la intolerancia a la lactosa, nunca debemos tomar decisiones a la ligera, como eliminar la leche de vaca de su dieta y, mucho menos, cambiarla por bebidas vegetales.

Es importante que confiemos en nuestro pediatra y le transmitamos todas nuestras preguntas. En general, lo mejor es recurrir a soluciones que estén clínicamente probadas, como los biberones anticólicos de Dr. Brown’s y evitar remedios naturales o productos de parafarmacia, que también desaconseja la propia AEP.

Si los cólicos finalmente llegan, nuestro consejo es tomarlo con calma, observar bien los síntomas de nuestro bebé y procurar no frustrarse. Al fin y al cabo, es un período pasajero que, gracias a la tecnología de Dr. Brown’s, afortunadamente tiene solución.

Imágenes | Unsplash/Anna ShvetsPixabay/JoffiUnsplash/Katie Smith, Dr. Brown’s