Bebés y más
Contenidos contratados por la marca que se menciona

+info

Según los últimos datos recogidos, la duración media de la lactancia materna en nuestro país es de seis meses, si bien el porcentaje de mujeres que siguen amamantando a su bebé hasta esta edad (46,9%) sigue siendo bajo teniendo en cuenta las recomendaciones de la OMS: lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y mantenimiento hasta los dos años o más. Factores como la información nula o desfasada, la falta de apoyo por parte de la pareja, los problemas con la lactancia, la depresión postparto o la incorporación temprana al trabajo favorecen, entre otros, ese abandono de la que es la forma más natural y saludable de alimentar a un bebé.

Como contrapartida, las madres pueden contar con otros recursos útiles para lograr que su lactancia sea exitosa y satisfactoria, tanto para el pequeño como para ellas. Grupos y asesoras de lactancia, plataformas online de información y todo tipo de complementos como mochilas de porteo y cunas de colecho, pueden hacer un poco más cómodos esos primeros meses vitales instaurar una lactancia duradera.

Lo que muchas madres primerizas desconocen es que el sacaleches es uno de esos accesorios que pueden resultar claves en la implantación y éxito de la lactancia materna, así como en su mantenimiento a largo plazo. Y nada como resolver las dudas más frecuentes a la hora de usarlo para despejar mitos y familiarizarnos con su utilidad.

¿Cuándo es útil el sacaleches?

Hay madres que incluso no se plantean la necesidad de contar con un sacaleches hasta que se ven obligadas por la necesidad. Sin embargo, no solo conviene tener uno si va a haber un bebé en casa, sino que las razones para recurrir a la extracción de leche materna y las aplicaciones posibles son muy variadas y diversas.

Una vez ha nacido el bebé, la primera situación posible en la que podemos necesitar el extractor de leche es el nacimiento prematuro o la enfermedad. Los recién nacidos en estas circunstancias suelen requerir hospitalización y monitorización constante, lo que dificulta el constante contacto con la madre que favorece el inicio de la lactancia. Además, los bebés prematuros o enfermos a veces no tienen fuerza suficiente para mamar por sí solos, por lo que necesitan que sus madres se extraigan primero el calostro y, después, la leche materna para alimentarlos.

Cuando se está iniciando la lactancia, la extracción de leche puede ser útil a la hora de dar el pecho para estimular el reflejo de eyección y facilitar la toma. Igualmente, en caso de congestión mamaria (ingurgitación) u obstrucción, el sacaleches puede ayudarnos a aliviar la presión y mejorar los síntomas.

Aunque, sin duda, una de las aplicaciones más extendidas del extractor de leche coincide con el final de la baja maternal (pasados los cuatro meses), cuando muchas madres deben incorporarse al puesto de trabajo. En esta circunstancia, la extracción no solo permite que quienes cuiden al bebé en ausencia de la madre puedan alimentar al pequeño, sino que permite a la madre mantener la producción de leche durante las horas que permanezca fuera de casa. Y es que la extracción estimula el pecho, compensando la falta de ciertas tomas que durante la jornada laboral se hacen imposibles.

¿Cómo usar el sacaleches?

El éxito en la extracción de leche materna está condicionado en gran medida por la elección de un buen sacaleches que consiga drenar el pecho y estimular la producción sin resultar incómodo ni intimidar a la madre. Por ejemplo, hay sacaleches eléctricos cuyo ruido e intensidad resultan poco amables para la mamá lactante. Por eso algunas mujeres optan por un sacaleches manual que permita una extracción más cómoda.

Es el caso del sacaleches manual de Dr. Brown’s, que además dispone de dos modos de extracción que imitan la succión del bebé. Así, la mamá puede optar con un solo clic por un modo a base de movimientos cortos y rápidos, o uno alternativo con un bombeo más largo.

Es importante saber que la higiene debe extremarse a la hora de la extracción para evitar cualquier contaminación. Por eso es interesante contar con sacaleches que incluyan un envase colector que permita almacenar la leche o alimentar directamente al bebé en caso de que sea necesario. Asimismo, la limpieza exhaustiva de manos y recipientes es primordial para mantener la asepsia en todo el proceso.

Cuándo empezar con la extracción de leche

Incluso antes del nacimiento del bebé se puede conseguir una extracción prenatal del calostro, en casos con complicaciones en los que vaya a a ser necesario. Aunque, una vez haya nacido el bebé, podemos comenzar cuando lo deseemos.

Si lo que nos interesa es crear nuestro propio banco de leche materna para cuando nos tengamos que incorporar al trabajo, conviene comenzar semanas antes a extraer. A la hora de hacerlo, la prioridad será siempre alimentar al bebé con el pecho. Así, podemos usar el sacaleches después de la toma (si solo ha mamado de un pecho, sería del contrario, por ejemplo) o incluso durante esta, con el otro seno.

El mejor momento para extraerse leche es la mañana, ya que durante las noches, con las tomas nocturnas del bebé, se estimula y mantiene la producción. Y para conseguir extraer la máxima cantidad de leche podemos recurrir a trucos como masajear el pecho previamente o hacer compresiones de la parte superior o lateral del pecho con la mano para incrementar el flujo.

Cómo conservarla y transportarla

bolsas leche materna

Aparte de los recipientes que suelen incluir los sacaleches, una solución práctica a la que recurren muchas madres para guardar la leche son las bolsas de almacenamiento. Estas sirven tanto para conservar la leche en la nevera como para congelarla. En el caso de las bolsas de almacenamiento de leche de Dr. Brown’s, cuentan con una base reforzada para poder mantenerlas en posición vertical, así como con un cierre doble deslizante que impide las fugas durante el manejo o transporte.

Es recomendable conservar la leche en pequeñas cantidades de entre 50-100 cc para no desperdiciarla en las tomas. Tanto cuando pensamos conservar la leche materna en el refrigerador como si queremos congelarla, lo ideal es anotar la fecha de la extracción en el espacio destinado a ello disponible en este tipo de envases. Si la leche no va a ser consumida en los siguientes tres días, debemos congelarla para que no se estropee.

Cuando la leche materna se extrae fuera de casa, es necesario transportarla con una nevera refrigerada con hielo. Una vez en casa, podemos guardarla en la nevera si el bebé la va a consumir en los días siguientes o congelarla para usos futuros.

Descongelar leche materna

A la hora de utilizar las reservas de leche congeladas, siempre hay que escoger el envase con la fecha más antigua. Si es posible, lo ideal es calentar la leche directamente, pero si no se va a consumir de inmediato, deberíamos mantener la cadena de frío manteniéndola en una nevera hasta que vayamos a usarla.

Para calentarla, podemos poner el envase en un cazo con agua calentada previamente (ya fuera del fuego) o meterlo en el microondas. Nunca debemos introducir el envase congelado en un recipiente colocado sobre el fuego.

Es importante saber que la leche extraída que sobra de cada toma debe desecharse y la que ha sido descongelada no se puede volver a congelar.

¿Cambios de sabor?

En algunos casos, la leche materna descongelada puede volverse agria, provocando incluso que el niño la rechace, si bien no resulta perjudicial para él. Para evitarlo, la madre debe calentar la leche recién extraída a 60º (con un termómetro de cocina) y seguidamente enfriarla colocando el recipiente en el que se va a congelar en agua con hielo. En cuanto se haya enfriado, habrá que introducirla en el congelador rápidamente.

Cómo ofrecerla al bebé

leche materna extraida

A la hora de alimentar al pequeño con la leche materna extraída podemos recurrir a biberones (algunos se incluyen en los propios sacaleches) siempre que la lactancia materna ya esté correctamente instaurada, para evitar la confusión entre la tetina y el pezón. Como alternativa en los bebés recién nacidos podemos recurrir a la alimentación con jeringa introduciendo el dedo limpio del adulto a la vez para motivar la succión.

La alimentación con relactador también está indicada para alimentar con leche materna a bebés que por cualquier motivo no pueden extraer el alimento por sí solos. También, a aquellos que no pueden ser alimentados directamente por el pecho de la madre por cualquier circunstancia.

Otras alternativas al biberón son las cucharas (apropiadas para bebés muy pequeños, ya que es una técnica más lenta y permite suministrar menos cantidad); los recipientes-cuchara; vasos y tazas de pequeño tamaño (para prematuros), y vasos de aprendizaje (para bebés lactantes mayores), entre otros.

Al margen de las diferentes opciones, extraerse leche materna requiere práctica y confianza, por lo que lo más aconsejable es comenzar con tranquilidad y sin presiones de ningún tipo para conseguir afianzar la técnica.

Imágenes | Dr Brown’s, Pexels – Dominika Roseclay