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Ser padres es algo maravilloso. Difícil, con momentos complicados, pero verdaderamente excepcional. Y la crianza es cosa de dos, no son pocos los estudios que hablan de lo beneficiosa que es la implicación del padre al mismo nivel que la de la madre y, por suerte, es una tendencia que se está generalizando. Pero tanto durante el embarazo como durante los primeros meses de nuestro bebé, lo cierto es que la madre tiene un papel preponderante debido a la lactancia materna.

El papel del padre cuando hay lactancia materna exclusiva

Dar el pecho es un trabajo de 24 horas al día, 7 días a la semana. Con el paso del tiempo —de bastante tiempo, la verdad—, la dedicación se transforma en rutina y vamos haciéndonos a ella. Pero mientras tanto, el padre tiene mucho que aportar. Desde pasar tiempo con el pequeño para que la madre descanse un poco hasta acompañar incluso las tomas, ayudando a que ella esté lo más cómoda posible, acercándole agua y snacks, o simplemente estando presente, a su lado.

Se suele decir, y es algo muy cierto, que la madre cuida al bebé y el padre cuida a la madre. Es un papel muy parecido al que ha tenido el padre durante el embarazo, el de ser un apoyo emocional y moral, implicándose en su atención y cuidado, y que puede continuar perfectamente durante estos primeros meses de lactancia materna exclusiva.

Para que una madre pueda atender bien a su bebé, tiene que poder dejar otras responsabilidades en unas manos en las que pueda confiar. Tareas como encargarse de la casa, hacer las compras necesarias o preparar la comida pueden ser perfectamente desempeñadas por el padre y dar así la oportunidad a la madre de centrarse en exclusiva en el recién nacido. Las primeras semanas es tal la demanda del bebé que el papel del padre, en este sentido, es esencial para que ella pueda dedicarse tanto al peque como a recuperarse y descansar en la medida de lo posible.

lactancia padres

La lactancia estas primeras semanas es complicada, tanto si todo va bien y no hay problemas de agarre o de aumento de peso como si sí los hay. Es una etapa tan distinta a todo lo que conocíamos con anterioridad que nos cuesta hacernos a ella, a las pocas horas de sueño —además, interrumpido—, a familiarizarnos con nuestro bebé —y él con nosotros— y con nuestro nuevo cuerpo. Aquí cobra especial importancia el padre como figura capaz de responsabilizarse de que todo lo satélite vaya bien, y crear así un entorno cómodo y seguro para mamá y bebé. Un entorno donde haya escucha, cariño, atención y cuidado.

En torno a los tres meses, la lactancia materna deja de ser una montaña rusa de hormonas y emociones para convertirse en algo más regular y estable; es cuando decimos que se ha instaurado y el pecho deja de ser un almacén que se llena más cuanto más lo vacías a ser una fábrica que produce a demanda.

Es algo que se nota físicamente y que muchas madres perciben como algo negativo, porque el pecho pasa de estar hinchado y lleno antes de las tomas a quedarse más blandito y cómodo. Pero se trata de un paso muy positivo que, además, no solo nos permitirá sentirnos más a gusto en nuestra propia piel —las subidas de leche son apoteósicas—, sino que le abren las puertas al padre a una nueva manera de participar.

Papá y el biberón

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Bien por la reincorporación al trabajo de la madre, bien porque tiene que salir de casa por otros motivos, una vez que está instaurada la lactancia es posible que el padre se encargue de alimentar al bebé en ciertas ocasiones como las que hemos mencionado.

No son pocas las madres que preparan un banco de leche materna para que otra persona pueda alimentar al bebé si ellas no están, o si simplemente necesitas un ratito de descanso y coincide con que el bebé tiene hambre. También es posible que se inicie una lactancia mixta, sobre todo si la madre va a estar muchas horas fuera de casa y las posibilidades de extraerse leche en un entorno seguro, donde poder conservarla con todas las garantías, son inexistentes.

Tanto si se trata de leche extraída como si optamos por una leche de fórmula, el padre es la figura perfecta para implicarse en un papel aún más activo. Un papel, por otro lado, que puede llevar desempeñando desde el principio si se ha optado por seguir una lactancia artificial desde el primer día.

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El proceso de alimentar a tu bebé es maravilloso. Se trata de un momento en el que puedes crear vínculos muy estrechos de cariño y confianza. Con la lactancia materna exclusiva, es una tarea en el que el padre puede tardar algo más en entrar a formar parte activamente, pero si se ha optado por el biberón desde el inicio, puede ser un momento muy bonito que compartan ambos padres.

Sea cual sea la circunstancia —lactancia materna ya instaurada, mixta o artificial—, el biberón puede ser un aliado que nos acompañe durante todo este primer año de vida. Los biberones de Dr. Brown’s están fabricados con todas las medidas de seguridad y rigurosos controles de calidad, y su gama Options+ son los únicos probados clínicamente para reducir los cólicos, reflujos, eructos y gases, gracias a su sistema exclusivo de ventilación que evita que el aire se mezcle con la leche y ayuda a que esta mantenga sus propiedades nutricionales minimizando la oxidación de las vitaminas A, C y E.

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Se fabrican en distintos materiales —polipropileno y cristal— y cuentan también con diferentes tipos de tetinas de silicona, para que elijas la que mejor se acomode a las preferencias de tu bebé.

Porque, al final, va a ser él quien decida, aunque parezca mentira. Tanto la tetina del biberón como quién prefiere que le dé cada toma. Habrá momentos en que busque a mamá y otros en los que prefiera a papá, del mismo modo que habrá días que prefiera dormir en brazos y otros que te tumbes a su lado. Pero lo esencial en la crianza es que ambos padres estén implicados y contribuyan al bienestar del bebé, cada uno desde su ámbito propio. De esta manera, ya tenemos la mitad del camino andado.