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Cuando un bebé llega a nuestro hogar, además de cambiarnos la vida, comienza toda una experiencia de descubrimiento y de nuevos estímulos. Al fin y al cabo, hay mucho que conocer en el mundo al que se acaban de incorporar y, desde luego, todos tenemos claro que no todo se aprecia de la misma forma sin un buen descanso.

Es más, si los propios adultos tenemos problemas para rendir los días en los que no dormimos lo suficiente, en el caso de los lactantes el cansancio puede ser mucho más evidente. Con tiempos de sueño que pueden estar entre las 18 y las 20 horas diarias en sus primeras semanas de vida hasta unas 12 cuando cumplen su primer año, debemos procurar que nuestros peques consigan tener un descanso correcto para evitar cualquier inconveniente.

Dejando a un lado los problemas de lloros e irritabilidad del bebé cuando no duerme lo suficiente, también tenemos que entender que el sueño está directamente ligado a su desarrollo. Su maduración física, el crecimiento de su cerebro o la adquisición de buenos hábitos son solo algunos aspectos que pueden verse alterados si no conseguimos que nuestro pequeño descanse. Sin embargo, si nos centramos en conocer a fondo las claves de su sueño y damos con las rutinas adecuadas, de la mano de expertos como Dr. Brown’s, este proceso puede ser mucho más llevadero de lo que pensamos.

Las claves del sueño del lactante

Lo primero que debemos tener en cuenta, tanto para entender el sueño del lactante como para aprender sobre su desarrollo, es que no todos los bebés son iguales. Esto significa que no todos van a necesitar las mismas horas de sueño ni van a dormir en las mismas franjas. Mientras que algunos duermen hasta 20 horas al día, otros solo necesitan unas 10 horas para cargarse de energía.

Por otro lado, como no distinguen el día de la noche en esta cuestión, los lactantes tienden a repartir su tiempo de sueño de forma uniforme durante las 24 horas del día. Esta es precisamente la razón por la que a tantos papás y mamás les cuesta hacer que los peques duerman toda la noche. Sin embargo, no debemos preocuparnos porque, a medida que vayan desarrollando sus hábitos y rutinas, también sus horarios naturales se irán adaptando.

Otra de peculiaridad es la agitación del cuerpo durante el sueño de los primeros meses. Esto se debe a que su fase REM es más prolongada que en el caso de los adultos, por lo que es habitual ver el característico movimiento de párpados y extremidades durante períodos más largos. Es más, por sorprendente que parezca, los bebés pueden soñar desde que son recién nacidos (e, incluso, desde que están en el vientre materno).

Tampoco debemos dejar de prestar atención al papel que ejerce el reposo en el desarrollo físico e intelectual de los peques. Por un lado, la secreción de la hormona del crecimiento se produce precisamente en las fases del sueño profundo y, por otro, contribuye a fijar los recuerdos de todo lo que han descubierto y a enriquecer su aprendizaje.

Pero si hay un elemento determinante que nos puede ayudar a entender el sueño de los peques y a ordenar sus rutinas de descanso, es la toma de leche. Un instinto de lo más natural que, como veremos, condiciona las horas de sueño de los bebés desde sus primeros meses, en los que cada siesta suele ir precedida por una toma.

Y es que, aunque el ritmo de descanso de los peques se vaya regulando a medida que van creciendo, como padres es importante que establezcamos rutinas y pongamos en práctica trucos que puedan hacer que nuestro bebé duerma mejor. ¿Cómo podemos conseguirlo?

La importancia de establecer una rutina de sueño

Dormir bien tiene multitud de beneficios. Pero, después de un día de agitación y de estímulos, a veces resulta difícil conseguir que nuestro retoño duerma lo necesario. Lo mejor que podemos hacer en estos casos es establecer una serie de pautas.

Lo primero, el ambiente

Como los bebés pueden necesitar dormir a cualquier hora del día, es importante que podamos atenuar la luz de casa (mediante persianas o reguladores de luz) para crear un ambiente sosegado. También podemos ayudarnos de la propia decoración de sus habitaciones, sencilla, sin estridencias y lo suficientemente neutra para favorecer el sueño –sea la hora que sea–. Además, es importante escoger una cuna o un moisés con un colchón firme y sin salientes que puedan hacerle daño si se mueve al dormir.

Ropita cómoda y acorde a la temperatura del día

La premisa con nuestros bebés debe ser siempre la comodidad y, a la hora de dormir, aún más. Las opciones más recomendables son los bodies de algodón y sin costuras, aunque también debemos considerar la época del año para escoger un modelo u otro en función del frío o del calor. Tampoco conviene abusar de las mantas, pues un exceso de calor puede hacerles sudar, descansar mal e, incluso, enfermar.

Ingesta sin gases

Cuanto mejor es la digestión del bebé, más placentero va a ser su descanso. Esto es lo que ha llevado a Dr. Brown’s a buscar soluciones para minimizar la ingesta de aire en la toma del biberón previa al descanso. Partiendo de la base de que la alimentación en ángulo es la más adecuada para evitar el engullido excesivo, sus innovadores biberones Options+ evitan la entrada de aire en la tetina. De esta forma, al inclinarlos, nuestro peque solo podrá succionar leche y evitaremos gases innecesarios en su sistema digestivo.

Este diseño, que hace que Dr. Brown’s sea la única marca del mercado con biberones anticólicos clínicamente probados, cuenta con un sistema de ventilación completo que no solo ayuda a reducir el conocido cólico del lactante, sino que contribuye a una mejor digestión y, por tanto, a un sueño más placentero.

 

Favorece su digestión

Además de favorecer el descanso con la postura previa a la toma de leche y con los biberones de Dr. Brown’s, también podemos utilizar varios métodos para que logren expulsar posibles gases. Lo primero es reducir el ritmo de las tomas y ayudarles a eructar durante el proceso de alimentación. Una vez hayan terminado, se puede dar un suave masaje en la zona de la tripa para que expulsen los gases, al tiempo que empezamos el proceso de relajación de cara al descanso.

Establece horarios

Esta pauta puede llevar algo más de tiempo, pero con mucha paciencia podremos conseguir que sus horas de sueño y las nuestras sean similares. Una buena rutina de baño durante las noches y un proceso relajante pueden hacer mucho, pero también debemos procurar comunicarnos de forma correcta con nuestros retoños.

Por ejemplo, si se despiertan en medio de la noche y hacemos todo el proceso de cambio de pañales, toma de comida y vuelta a la cuna en un entorno tenue, será más fácil que entiendan que es la hora de dormir. Sin embargo, si les hablamos de la misma forma que lo hacemos durante el día, encendemos las luces y los mantenemos muy activos, pensarán que es momento de juegos.

También es interesante que los bebés practiquen ejercicio (a su manera) a lo largo del día. Puede ser con pequeños estímulos, invitándolos a que conozcan los objetos de la habitación o activando sus sentidos todo lo posible. Eso sí, entre una y dos horas antes de llevarlos a la cuna, mejor no sobreexcitarlos o les resultará imposible conciliar el sueño.

Cómo saber que nuestro peque no descansa lo suficiente

La paternidad nos hace desarrollar un sexto sentido cuando se trata de entender a nuestros peques, por eso es bastante fácil identificar que no están durmiendo lo suficiente. Las señales más claras pueden ser:

  • Llanto e irritabilidad: si notamos que responden de forma negativa a cualquier estímulo y sus lloros son más frecuentes en días puntuales, es muy posible que no hayan descansado lo suficiente.
  • Cansancio prolongado: esto es muy evidente cuando vemos que nuestro peque se duerme prácticamente en cualquier momento o que, en general, se encuentra apático y sin energía.
  • Pérdida de apetito: en esa apatía generalizada, también es habitual que los peques no quieran comer. Precisamente por esto también es importante que aprendan a relacionar la hora de la ingesta con la del sueño, para que su propio sistema entienda que, tras la comida, llegará el momento del merecido descanso.

Por descontado, debemos saber que con cada bebé hay excepciones. La falta de sueño puede deberse a molestias como la dentición, los cólicos, malestar o, incluso, a la ansiedad en edades tempranas. Lo importante es que escuchemos a nuestra intuición, conozcamos las necesidades de nuestros peques y recurramos a productos de expertos como Dr. Brown’s, diseñados para facilitarnos la ardua –pero gratificante– labor de la crianza de nuestros hijos.

Imágenes | Unsplash/Dakota CorbinUnsplash/Tara Raye, Dr. Brown’s, Unsplash/Jonathan Borba