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Con el verano en ciernes y las temperaturas en ascenso, hay que prestar especial atención a la hidratación de los bebés. Si es importante en el caso de los adultos, más aún en el de los peques, que, durante sus primeros meses de vida, no saben explicarnos que aquello que les ocurre es que tienen sed, que necesitan hidratarse.

Vaya por delante que, en el caso de los menores de seis meses, los que se alimentan únicamente a través de la lactancia (ya sea materna o artificial), será la propia leche la que los mantenga hidratados: no necesitarán que les demos agua u otros líquidos. Es a partir del medio año, cuando comienza la alimentación complementaria, el momento en el que podemos compaginar la leche con agua, zumos u otros productos con alto contenido en agua.

La importancia de hidratar correctamente al bebé

¿Por qué es especialmente importante cuidar la hidratación de los bebés? Si en los adultos se estima que el 50 % de nuestro cuerpo es agua, ese porcentaje sube al 70 % en el caso de los niños. Además, el sistema renal de los bebés no está desarrollado como el de los adultos y, para eliminar todas las toxinas, necesitan orinar más. Es decir, expulsar más líquidos.

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Asimismo, los peques tienen lo que se conoce como una “mayor tasa de superficie corporal”: la proporción de piel es mayor que la de los adultos, por lo que sus cuerpos transpiran más y, por ese mismo motivo, son más sensibles al calor, la sudoración y la evaporación (otras dos formas de expulsar líquidos).

Ahora bien, ¿qué cantidad de líquidos necesita un bebé para mantenerse hidratado?

La teoría dice que, entre los seis meses y el año, necesitarán unos 800 ml diarios; a partir del año (y hasta los cuatro), será suficiente con 1,3 litros. Pero, como en todo lo tocante a la crianza, hay que observar al peque para comprender sus necesidades. Los niños, especialmente los mayores, que se mueven más, necesitarán una mayor cantidad de líquidos, igual que aquellos que suden más o hagan más veces pipí.

¿Cómo hidratar a los peques?

Al menos durante los primeros meses de la alimentación complementaria, nuestros propios hijos nos lo pondrán fácil. Beber en un vaso será toda una novedad, un momento divertido y emocionante que les permitirá enseñarnos sus nuevas habilidades. En ese tiempo, cogerán de buen gusto los vasos que les ofrezcamos para hidratarse.

Igual que ocurre con los biberones, será importante adaptar el recipiente a la edad y necesidades de cada criatura. Iniciarse en la aventura de beber sin ayuda por primera vez es todo un reto y el vaso de aprendizaje de seis meses de Dr. Brown’s, con asas para cogerlo, tapa abatible y una exclusiva válvula que funciona por succión (lo que impide que el líquido se derrame), constituye una estupenda elección para afrontarlo.

También para los bebés de seis meses en adelante, que afronten la transición del biberón al vaso, se puede optar por este modelo con pajita de Dr. Brown’s, con asas, tapa antiderrames y un peso al final de la pajita que les permite beber en cualquier posición.

Cuando los peques evolucionen y avancen en su aprendizaje, demandarán un cambio de vaso. Será el momento de pasar a los vasos de aprendizaje a partir de nueve meses, como este de Dr. Brown’s. Tiene una capacidad mayor que el modelo apto para bebés de medio año, pero mantiene la misma válvula antiderrames.

Algunos bebés querrán beber “como los mayores”. Para ellos, tanto para los de seis como los de nueve meses, Dr. Brown’s cuenta con los vasos 360º. Sin boquilla, ergonómicos y con una válvula de silicona que evita que el líquido se desprenda si el niño o la niña inclina mucho el recipiente, son ideales para complementar el proceso de aprendizaje.

Todos, como detalle adicional, se presentan en diferentes colores para hacer más atractivo y novedoso el proceso de aprender a tomar líquidos en vaso.

Por su lado, los infantes que ya han cumplido un año de vida y comienzan a moverse solitos tendrán otros alicientes más allá de mostrarnos su nueva habilidad de beber, habrá que insistirles un poco más en que se hidraten y tomen los líquidos suficientes. Con un vaso térmico con pajita como este de Dr. Brown’s, que mantendrá el interior a la temperatura adecuada, será una tarea más sencilla.

¿Qué líquidos ofrecer a los bebés?

Además del cómo, es interesante el qué. Qué líquidos dar a los bebés para hidratarlos. A partir del medio año de vida, pueden combinar las leches de continuación que se estén tomando en la alimentación complementaria con agua.

Si bien estos serán los líquidos más habituales, también podemos (teniendo cuidado con las cantidades de azúcar) añadir sopas o cremas, como un gazpacho elaborado con los alimentos que su dieta admita o zumos naturales. Todo sin olvidar los alimentos altamente hidratantes, como las frutas (mención especial a los cítricos, la pera o los melocotones) o verduras.

Cómo saber que el peque está correctamente hidratado

Aunque hayamos velado por hidratarle, es importante saber identificar los síntomas de deshidratación para atenderlos a tiempo por si algo no ha ido como debiera. Entre ellos, figuran la ausencia de lágrimas en el llanto, periodos largos sin orinar, apatía o falta de energía, boca y lengua secas o el conocido como ‘signo del pliegue’: tras un pequeño pellizco, se queda una marquita en su piel, lo que nos indica que la hidratación es incorrecta.

En casos extremos, conviene acudir a un médico. Con todo, la clave será hidratar al bebé con frecuencia y no esperar a que muestre signos de sed, ya sea de manera verbal, si ya es algo mayor, u ofreciéndole el líquido físicamente si nuestro pequeño ronda los seis meses en adelante y presenta cualquiera de estos síntomas.