Bebés y más
Contenidos contratados por la marca que se menciona

+info

La salida de los primeros dientes del bebé es un acontecimiento que no deja indiferente a nadie. Bien porque el peque lo lleva divinamente y verlo con ese par de pequeños incisivos es adorable, bien porque no lo lleva tan bien y te echas a las espaldas unas cuantas noches de lloros, inquietud y poco sueño.

Hasta no hace mucho, la creencia habitual —y que en muchos casos sigue dándose— es que los dientes de leche requieren poco o casi ningún cuidado, salvo que haya algún problema que salte a la vista. Y nada más lejos de la realidad.

La salud e higiene bucales son esenciales desde el momento en que sale el primer diente. Aunque se trate de una dentición temporal que dejará paso a la definitiva en unos años, lo cierto es que es eso: años en los que nuestros niños tendrán que valerse de estas piezas dentales para realizar tareas tan básicas como alimentarse. Es una parte de su anatomía que no podemos obviar y que, si lo hacemos, puede tener consecuencias serias para su salud.

Desde el embarazo

Istock 866275760

Nuestros bebés nacen sin dientes —la mayoría, al menos—, pero durante el embarazo, nuestra alimentación tiene un efecto directo en cómo se desarrollará la dentición de nuestros pequeños cuando llegue el momento. Y es que aunque no los veamos, cuando nace un bebé los dientes de leche ya están formados dentro de las encías.

La formación de los dientes se produce durante el embarazo, y mucho antes de lo que podemos imaginar. A partir de la quinta o sexta semana de gestación empieza el proceso para crear los dientes de leche, y unas pocas semanas antes del parto también se inicia la formación de los dientes definitivos, que saldrán con el paso de los años.

Por tanto, es comprensible que nuestra alimentación pueda afectar a cómo se desarrollan estos dientes. Entre el tercer y sexto mes de embarazo comienza la mineralización de los dientes de leche, creándose la dentina y el esmalte que la recubre. Proporcionarle nutrientes como fósforo, calcio o vitamina D es esencial para que crezcan sanos y en buen estado.

Higiene dental desde el primer diente

Istock 648775090

Los primeros dientes suelen salir en torno a los seis meses de edad, pero no es infrecuente ni poco común que salgan algo antes o un poco después. En ese sentido —y en muchos otros—, cada bebé es un mundo y tiene sus propios ritmos.

Se trata de un proceso que puede, como decíamos al principio, pasar desapercibido en tanto que el bebé no acuse dolor o molestia alguna, o ser algo más complicado y que realmente esté incómodo. Si es así, siempre podemos ofrecerle el alivio de un mordedor, como los de Dr. Brown’s, con diferentes tamaños y formas y siempre fabricados sin BPA.

Pero incluso antes de que comience el proceso de dentición, hay algo que no solemos tener en cuenta y que puede terminar dándonos quebraderos de cabeza. Las caries son una infección y, como tal, pueden transmitirse. Así que si madres y padres no mantienen una buena higiene dental y su dentadura sufre este tipo de problema, esas bacterias pueden contagiarse al recién nacido y que en su boca prolifere una población bacteriana insalubre incluso antes de que le salgan los dientes.

A partir de que salgan los primeros incisivos —generalmente los inferiores—, debemos comenzar con nuestros pequeños una buena rutina de limpieza e higiene. Hay distintas posibilidades a la hora de elegir cómo limpiar los dientes del bebé. Podemos utilizar un cepillo dental de dedo como el de Dr. Brown’s, fabricado 100% con silicona médica, suave y con doble cara para cuidar tanto de las encías como de los primeros dientes.

Img Subheader Higiene

Otra alternativa son los cepillos más tradicionales, pensados para pequeños. El cepillo de 0 a 3 años de Dr. Brown’s cuenta con cerdas muy suaves que limpian en profundidad y un diseño que, además de divertido, permite que el cepillo esté siempre de pie y no entre en contacto con ninguna superficie. Es fácil de agarrar y está libre de BPA.

Junto con el mito de que no hace falta limpiarle los dientes a un bebé, también se da otro muy en la línea, y es que no hace falta usar pasta de dientes o incluso es perjudicial. La realidad es otra bien distinta.

La pasta de dientes es esencial y podemos usarla desde el primer momento, en una dosis equivalente a un granito de arroz. La pasta de dientes de Dr. Brown’s no contiene fluoruro y está elaborada con ingredientes totalmente naturales que la hacen segura si se traga —algo que veremos con bastante frecuencia en los primeros lavados—.

Lifestyle Toothbrush Toothpaste 5639

Además de la higiene dental, podemos tomar otras medidas para evitar el contagio de las caries, como evitar compartir utensilios con tu bebé simultáneamente, tener un cepillo de dientes exclusivo de cada persona o no chupar el chupete de nuestro bebé si se cae al suelo para limpiarlo, por poner algunos ejemplos.

También debemos evitar que se duerma con un biberón de leche —y menos aún si contiene zumo u otros líquidos azucarados, algo que no se recomienda ofrecer en biberón, por otro lado— o ese recurso ya algo anticuado de mojarle el chupete en dulce.

Visita al odontopediatra

Istock 1089079178

Lejos de parecer precipitado, es importante que cuidemos la boca de nuestro bebé desde el primer momento y esto conlleva una visita al odontopediatra antes de que cumpla el año o, en su defecto, con él recién cumplido.

Estos profesionales pueden valorar si la dentición está siendo correcta, si nuestros hábitos de limpieza son buenos y detectar precozmente cualquier tipo de problema que pueda surgir en lo relativo a esta parte del desarrollo de nuestro peque.

El odontopediatra no solo desempeña una labor terapéutica cuando tenemos un problema dental, sino que es el profesional al que debemos acudir para que nos dé pautas y herramientas a la hora de cuidar la boca infantil antes de que surjan esas posibles complicaciones.

Imágenes | iStock/HalfPointiStock/Stanislav HubkiniStock/dolgachoviStock/Oleksandra Troian