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Uno de los grandes cambios que experimentamos cuando nos convertimos en padres es el ritmo. Dejamos de vivir sujetos a nuestras necesidades, a nuestras apetencias, y nos adaptamos al ritmo que lleva y que demanda de nosotros ese pequeño recién llegado. Es también uno de los aspectos más duros de la maternidad porque, en muchas ocasiones, nuestro bebé no duerme de forma que nosotros podamos descansar. Algo verdaderamente agotador.

Es necesario que comprendamos bien cómo funciona el sueño del bebé y qué factores influyen a la hora de que nuestro pequeño tenga facilidad a la hora de dormir. Si bien es cierto que ellos llevan su propio ritmo, como decíamos, y es parte esencial de su desarrollo, también lo es que pueden surgir dificultades que, en un momento dado, les compliquen su rutina.

Entendiendo el sueño de los bebés

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Los recién nacidos solo tienen dos de las cinco fases del sueño que terminarán alcanzando cuando sean adultos. Esto significa que tienen una fase de sueño profundo y otra fase REM (sueño muy ligero), algo lógico si tenemos en cuenta que necesita despertarse varias veces y con facilidad para demandar alimento.

En torno a los cuatro meses, llega uno de los hitos fundamentales en lo que al sueño se refiere y no es infrecuente que lo confundamos con una crisis de lactancia —independientemente de si estamos llevando una lactancia materna exclusiva, artificial, diferida, etc., todos los bebés pasan por estas crisis—.

Si hasta la fecha tu bebé dormía razonablemente bien, es muy probable que en torno a los cuatro meses notes cómo toda tu estructura nocturna se tambalea. Las siestas se hacen caóticas, aparecen los microdespertares nocturnos que requieren de nuestro afecto y ayuda para que nuestro peque pueda volver a conciliar el sueño, etc.

Es, en definitiva, una etapa más de su evolución pero una bastante agotadora

Los gases

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Con una imagen un poco más clara de cómo funciona el sueño de nuestros peques, pasamos a hablar de aquellas posibles interferencias que pueden tener en él, y la alimentación, sobre todo si es con biberón, es una de ellas.

Puede que ya nos haya sucedido. Terminamos una toma y nuestro bebé está inquieto. Pensamos que quizá se haya quedado con hambre, pero rechaza el nuevo biberón que le hemos preparado. O, incluso, puede que lo acepte al principio y luego regurgite lo que ha tomado. Tiene sueño, se frota los ojos y se altera porque no puede dormirse. ¿Qué le sucede?

En esta situación es muy probable que nos estemos enfrentando a un problema de gases. Otros síntomas bastante inequívocos de que esto es así es verlo apretar las rodillas contra el abdomen, o incluso retorcerse incómodo.

Si lo has padecido de adulto, sabrás que los gases pueden llegar a ser bastante dolorosos, así que es fundamental que sepamos, en primer lugar, cómo calmarlo y en segundo, cuáles son las causas de este problema.

Si nuestro pequeño tiene tendencia a este tipo de problema, es fundamental que no olvidemos ayudarle a expulsar el aire tras cada toma. De esta manera paliamos una de las principales causas, la ingesta de aire durante la alimentación.

Si los gases han pasado ya al tracto intestinal, podemos realizar algunos ejercicios para que le sea más sencillo evacuarlos, como hacer la bicicleta con sus piernecitas —siempre con cuidado de no forzar la cadera—, y masajear su tripa alrededor del ombligo en el sentido de las agujas del reloj, terminando siempre el movimiento en el lado izquierdo. También podemos hacer un pequeño masaje en su tripa de arriba a abajo, con las yemas de los dedos.

Es fundamental que descartemos que la alimentación y su forma de ingerirla no están provocando este problema y, así, poder acudir a nuestro pediatra, si continúa tomadas una serie de medidas que podemos poner en práctica en casa.

En primer lugar, si toma lactancia artificial, debemos comprobar que estamos preparando correctamente el biberón, con la cantidad de agua —hervida y mezclada con el producto a 70ºC— apropiada. Si es así, quizá un cambio de leche pueda ayudarle.

Si la leche no es el problema, entonces debemos valorar qué tipo de biberón estamos utilizando. Es posible que esté permitiendo pasar aire durante la toma, por lo que deberíamos optar por biberones como los de Dr. Brown’s, diseñados específicamente para tratar de reducir la incidencia de los gases y los cólicos en los más pequeños.

Otras pautas que podemos tener en cuenta es tratar de alimentarlo antes de que entre en un estado de demanda activa, ya que si llega a este punto, se encontrará más ansioso e inquieto, aumentando las posibilidades de que trague aire durante la toma.

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También es importante regular cuánto tiempo pasan tumbados y si tu peque tiene tendencia a los gases, portearlo puede ser una opción magnífica para ayudarle a paliar sus efectos y le ayudará a echar siestas muchísimo más cómodo que si estuviera recostado.

Todas estas pautas están destinadas a conseguir no solo una alimentación más saludable para nuestro pequeño, sino a evitar los problemas que pueden derivarse y que afectan considerablemente al sueño del bebé. Reflujos, acidez o gases resultan tremendamente incómodos y pueden suponer un obstáculo importante a la hora de ayudar a que concilien el sueño.

Cómo elegir biberón

Como decíamos, el biberón puede ser un elemento clave a la hora de generar problemas con los gases en la alimentación, pero también puede ser nuestro mejor aliado para evitarlos.

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Los biberones de Dr. Brown’s han sido diseñados con un sistema doble y completo de ventilación que busca evitar la ingesta de aire durante la toma por parte del bebé.

El aire entra al biberón y en lugar de quedarse en el líquido, viaja gracias a este sistema a la parte inferior donde hay aire, de manera que no se crean burbujas que puedan pasar a través de la tetina. Además, este sistema permite que no se haga vacío durante la ingesta, y el flujo de sus tetinas pretende asemejarse lo máximo posible al de la lactancia materna, algo a tener en cuenta si estamos combinando biberón con pecho.

Esta gestión de la ventilación también busca mantener la leche en sus mejores condiciones. Al entrar menor cantidad de aire al líquido, este se oxida menos y mantiene durante más tiempo las vitaminas A, C y E de la leche.

Los biberones de Dr. Brown’s son, por tanto, una de las opciones a tener en cuenta si buscamos una ayuda extra no solo para tratar los gases de nuestro bebé, si se deben a la alimentación, sino también para prevenirlos desde el primer momento.

Imágenes | Facebook de Dr. Brown’siStock/Prostock-Studio