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La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida de nuestro bebé. En esta etapa, y también en las posteriores, pues la leche materna sigue siendo su alimento fundamental hasta el año, es posible que nos veamos en la necesidad de extraernos leche y conservarla para ofrecérsela más tarde al peque.

Puede haber diversos motivos: desde la reincorporación al trabajo hasta que haya algún problema con el agarre del bebé al pecho, por ejemplo, que impida que la leche fluya correctamente y pueda alimentarse con solvencia. Sea por el motivo que sea, el proceso de extracción y conservación de leche materna puede parecer algo desafiante al principio, pero si tienes claras algunas pautas sencillas, pronto lo tendrás más que dominado.

La extracción: un arte que puedes dominar

Hay distintos tipos de extracción, y ninguno es mutuamente excluyente. El más «tradicional» es la extracción manualTiene un poco de truco, pero es perfecta para hacer al inicio de una extracción con sacaleches, para que el pecho esté bien estimulado y produzca más fácilmente, y también para aliviarnos cuando el pecho está muy congestionado e incluso la copa del sacaleches puede terminar resultando molesta.

También puedes hacer tus extracciones completas de esta forma. Una vez que le has cogido el punto, verás cómo la leche sale con facilidad. Simplemente ten especial cuidado en que caiga bien dentro del bote que uses para conservarla porque, debido a que las aberturas de los conductos galactóforos son un poco caóticas, la puntería es fundamental para no desaprovechar ni una gota.

La opción más habitual es recurrir, como decíamos, al sacaleches. Y aquí sí que entra en juego tu preferencia personal y las necesidades que tengas a la hora de decidir. No es lo mismo que utilices el sacaleches de manera puntual una vez al día, por ejemplo, para ir armando tu banco de leche de cara a retornar al trabajo, que emplearlo a diario en todas las tomas porque tu lactancia sea en diferido. Más adelante veremos qué tipos de sacaleches hay en el mercado y cómo elegir el que mejor se adapte a ti.

Algunos trucos para que la extracción sea un éxito

La extracción puede llegar a convertirse en un pequeño ritual, del mismo modo que una toma al pecho. Si tu bebé no mama y quieres mantener la producción de leche, es fundamental que tus extracciones se asemejen, en cuanto a «agenda», lo máximo posible a cómo sería tu lactancia si fuera directamente al pecho. Así que no dejes pasar más de tres horas y no te saltes las extracciones por la noche; en ese momento tenemos picos de prolactina que son claves a la hora de ayudar a mantener la producción.

Puede que al principio no logres una gran cantidad de leche. De hecho, lo más habitual es que las primeras veces apenas veas unas gotas. Es importante ser conscientes de que nuestro cuerpo está programado para responder instintiva y fisiológicamente al estímulo del bebé al pecho, y un sacaleches —o nuestras propias manos— se parece más bien poco.

¿Un truco que funciona siempre? Tener a tu bebé cerca, sea de la manera que sea. Piensa en él, ten a mano una prenda que haya llevado y tenga su olor, ponte videos o fotos de él en el móvil, o incluso sácate leche mientras él mama del otro pecho si es posible. Es una buena manera de «engañar» a nuestra fisiología, pero no es la única.

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Tapar el botecito del sacaleches también es importante, sobre todo si te genera ansiedad ver que la cantidad de leche que estás extrayendo es menos de la que necesitas. El estrés genera hormonas como la adrenalina, que inhibe la oxitocina, uno de los actores más importantes en la lactancia materna. Así que nada como ponerlo dentro de un pequeño calcetín de tu peque para que no veas la cantidad que llevas. Eso, o distraerte viendo una peli, leyendo un libro o escuchando música. Ante todo, relax.

Estás en un lugar cómodo, quizá a media luz, con tu sacaleches, un buen catálogo de fotos de tu peque en el móvil, una botella de agua —dar el pecho y extraer leche da sed— y algunos snacks. Ya lo tienes todo. Solo necesitas estimular un poco el pecho manualmente y colocarte el sacaleches. Aquí es importante hacerlo de manera que el pezón, durante la extracción, no roce el tubo de la copa, para que lo hagamos de la manera más cómoda posible y, además, podamos sacar la mayor cantidad de leche.

Qué necesitas para extraerte leche materna

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En el aspecto puramente logístico y como ya hemos visto, hay distintos tipos de extracción que puedes practicar y, dependiendo del que te sea más práctico, necesitarás unos útiles u otros.

En el mercado hay todo tipo de sacaleches para cualquier circunstancia. Desde los sacaleches de uso hospitalario, que puedes encontrar en las plantas de maternidad o en alquiler en algunas farmacias, hasta los eléctricos o manuales más cómodos para utilizar en casa.

Si vas a realizar una lactancia materna exclusiva en diferido, sin poner a tu bebé a mamar, lo mejor es que recurras a un sacaleches de uso hospitalario. Son dobles, con lo cual la extracción es más poderosa —y de mayor volumen— y tardas menos tiempo al poder poner a ambos pechos a trabajar a la vez.

Si te vas a sacar leche de manera puntual, una o dos veces al día, por ejemplo, o después de cada toma para ir armando tu banco de leche, puedes elegir un sacaleches sencillo eléctrico o manual.

Dr. Brown’s tiene, entre su gama de productos dedicados a la lactancia materna, un sacaleches manual que cuenta con todo lo necesario para que la extracción, almacenamiento y conservación de la leche, así como poder alimentar al bebé con ella posteriormente, se haga en un único sistema.

La copa para el pecho es suave y flexible, para evitar rozaduras y minimizar pellizcos y tirones. Montarlo es muy sencillo, como puedes ver en el vídeo que encabeza estas líneas, y al ser manual, tú misma regulas la intensidad y duración de cada pulso de la extracción.

Cómo conservar y recuperar la leche extraída

Una vez finalizada la extracción, es necesario conservar la leche materna en las mejores condiciones posibles para poder ofrecérsela a nuestro bebé con total garantía de seguridad, y sin haber perdido sus importantes valores nutricionales.

Para ello, es importante que los recipientes que utilicemos sean seguros. Si son de plástico, debe ser de uso alimentario, y si son de cristal, que estén en buen estado.

Dr. Brown’s cuenta con productos destinados a conservar la leche materna de la manera más segura posible. Puedes utilizar las botellas de almacenamiento, que además se acoplan directamente al sacaleches y también pueden acoplarse a una tetina, para hacer las veces de biberón. También puedes utilizar las bolsas de almacenamiento, ideales para congelar ya que ocupan muy poco espacio y tienen espacio para rotular la fecha y hora de la extracción.

Este punto es importante, ya que la leche extraída tiene fecha de caducidad, dependiendo del medio en que la conservemos y de si acabamos de extraerla o la hemos descongelado ya para utilizarla:

Tabla Conservacion Leche Materna

Como puedes ver en la tabla, es importante tener en cuenta la fecha y hora de la extracción para que demos la leche a nuestro bebé en perfecto estado de conservación. Y remarcar que estos tiempos no son acumulables, es decir, si ya la hemos tenido seis horas a temperatura ambiente, no podemos refrigerarla otros 3 o 4 días.

Una vez conservada, podemos sacarla del congelador o del frigorífico para su uso. No la calientes en el microondas, ya que puedes pasarte de temperatura y destruir los principales componentes de la leche. Es mejor dejarla un ratito antes a temperatura ambiente, o calentarla con un poco de agua caliente alrededor del biberón, dependiendo un poco ya de la preferencia de tu bebé.