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Dados los periodos estipulados para las bajas de maternidad y paternidad en España, lo más común es que entre los 6-8 meses muchos bebés ya vayan a la guardería. Incluso un buen número de ellos comienza a acudir antes, pasados los cuatro meses, cuando finaliza el permiso de la madre. Sin duda, supone un gran cambio en la vida de las familias, ya que implica un proceso de adaptación tanto por parte de los bebés, que pasarán varias horas al día sin sus padres, como para los progenitores, que han de confiar el cuidado de sus pequeños a terceras personas.

Puesto que para ninguna familia se trata de un paso fácil, lo mejor es estar preparado y tomar todas las medidas oportunas para que el proceso sea lo menos traumático posible. Por un lado, poniendo todo de nuestra parte y familiarizando en lo posible al bebé con los cambios. Por otro, recurriendo a accesorios que nos harán la vida más fácil para que el pequeño pueda mantener sus rutinas diarias también en la guardería.

Consejos para facilitar el inicio de la guardería

Todos los padres tememos ese momento en el que dejamos a nuestro hijo en la guardería y rompe a llorar como si lo fuésemos a abandonar para siempre. ¿Podemos hacer algo por evitarlo o, al menos, hacer que sea más llevadero?

Periodo de adaptación

Es lógico pensar que dejar al bebé el primer día en la guardería a horario completo puede suponer un contraste demasiado difícil de digerir para el pequeño. Por ello, siempre es recomendable realizar un pequeño periodo de adaptación a través del cual el bebé (y los padres) vayan incrementando poco a poco el número de horas que permanecen separados hasta acostumbrarse al horario definitivo.

Lo ideal es que este proceso comience con una primera visita del bebé con los padres a la guardería en la que el pequeño pueda explorar el entorno e incluso conocer a quienes le van a cuidar. Esto ayudará a que el primer día no se sienta tan extraño y reconozca los elementos y personas de su entorno. Aunque esto no garantiza que no vaya a llorar en ese momento, algo normal y esperable en un bebé.

Muchas guarderías incluso imponen por obligación este sistema para que la transición sea más llevadera para todas las partes. Ello no significa que, una vez pasado el periodo de adaptación, el pequeño no vaya a llorar a las puertas de la guardería cuando lo dejemos en brazos de sus cuidadores. Pero hará que el proceso sea más respetuoso con el niño.

El momento de dejarlo

El momento de dejar al bebé en brazos de otro en la guardería suele ser difícil para los padres, tenga la edad que tenga el pequeño. Al principio es imposible deshacerse del sentimiento de abandono, pero padres y madres han de llevarlo con la mayor naturalidad posible. Esto es, despedirse cariñosamente haciéndole saber que volverán a por él (aunque al principio no lo entiendan) sin transmitirles nerviosismo o tristeza. Poco a poco irá comprendiendo que sus padres siempre vuelven y que no le están abandonando.

Por el contrario, no es recomendable evitar el momento de la despedida distrayendo al niño en el momento en el que los padres se marchan. Puede resultar contraproducente teniendo en cuenta que el pequeño acabará dándose cuenta de que sus padres han desaparecido sin más.

¿Qué hacemos con la lactancia?

Depende de cada caso. Si el bebé se alimenta con lactancia artificial o mixta, lo más sencillo es que se le suministren los biberones de fórmula durante su estancia en la guardería (en combinación con otros alimentos si ya los ha introducido). Si continúa con lactancia materna, tenemos dos opciones:

  • Por un lado, podemos asegurar las tomas de leche materna con biberón gestionando nuestro propio banco de leche. Esto implicará proveer a los cuidadores del bebé de las dosis suficientes de leche materna, ya sean congeladas o extraídas, manteniendo siempre la cadena de frío.
  • Por otro lado, si ya hemos introducido la alimentación complementaria al bebé, podemos aprovechar el tiempo que pasa en la guardería para ofrecerle esos alimentos ya introducidos, incluso en combinación con tomas de leche materna. Luego, en casa, los bebés tienden a recuperar las tomas de pecho.

Mantener los hábitos

Para que el cambio no suponga un gran trastorno para el bebé, debemos intentar en lo posible que los hábitos que tiene en casa se mantengan en la guardería. Por ejemplo, en lo referente a las horas de sueño matutinas. ¿Cuánto suele dormir por las mañanas? ¿Dónde lo hace: en la cuna o en una hamaca? ¿Le gusta dormir antes o después de comer? Establecer un plan consensuado con sus cuidadores ayudará al pequeño a continuar en lo posible con sus rutinas.

Accesorios para el bebé en la guardería

 

Rodear al pequeño de todo lo que necesita durante su estancia en la escuela infantil también facilitará el proceso y hará que el pequeño se sienta más cómodo mientras está lejos de sus padres.

¿Qué no puede faltar en la bolsita del bebé para la guardería? Más allá de los pañales y las toallitas (hay centros que los proporcionan) o el babi, que a veces incluso es obligatorio, hay otros accesorios que necesitará el pequeño para mantener sus rutinas.

En primer lugar, es esencial que el bebé sea alimentado con su propio biberón, ese al que está acostumbrado, con la tetina que le gusta. Deberá ir acompañado de sus dosis de leche en polvo, en el caso de lactancia mixta o artificial, para lo que será necesario incluir un dispensador de leche en polvo con capacidad para varias dosis, como el de Dr. Brown’s.

En el caso de bebés alimentados con leche materna, resultará muy útil contar con bolsas de almacenamiento de leche materna que tendremos que transportar en neveras portátiles o bolsas térmicas. Estas bolsas resultan útiles igualmente en el caso de que el pequeño lleve a la escuela algún alimento de casa, como frutas, yogures o purés, ya que permiten también la refrigeración. Y si nuestro pequeño ya usa biberones de transición o vasos de aprendizaje, conviene que lleve el suyo a la guardería para mantener sus rutinas como en casa.

Tanto si hablamos de biberones como de vasos de aprendizaje, lo habitual es que vayan a la guardería marcados con el nombre del pequeño, al igual que se hace con otras prendas y accesorios en las escuelas infantiles. Para ello, las bandas identificativas de Dr. Brown’s resultan muy prácticas porque además nos sirven para informar sobre alergias e intolerancias alimentarias.

Al margen de la alimentación, para que el pequeño se sienta como en casa, deberemos incluir en su bolsa para la guardería su chupete favorito, con algún recambio a ser posible, para que lo pueda emplear si se le cae al suelo o se extravía.

Imágenes | Dr. Brown’s