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La necesidad de succión es un instinto que los bebés desarrollan desde que nacen. Tanto si damos el pecho como si usamos biberones, debemos saber que los recién nacidos relacionan la succión con alimentarse, pero también con bienestar y seguridad. Esta es quizás la razón por la que muchos padres optamos por darles el característico chupete como forma de responder a este estímulo innato.

Siempre y cuando su uso no sea muy prolongado, el chupete puede resultar muy beneficioso durante los primeros años de vida del bebé. Entre sus múltiples ventajas, permite cubrir ese instinto de succión que les ayuda a relajarse y es una buena alternativa para los niños que se chupan el pulgar. También puede ser un gran aliado para las mamás con alteraciones o irritaciones en las mamas generadas por la lactancia y queremos prolongar un poco las tomas diarias. Incluso diversos expertos afirman que hay una relación directa entre el uso del chupete y el menor riesgo de muerte súbita.

Aunque cada bebé es diferente, se debe tener claro cuál es el momento adecuado para empezar con el chupete y, por supuesto, cuándo retirarlo a tiempo. Por supuesto, en esta tarea debemos hacer caso a nuestro instinto para respetar el ritmo natural de los peques, que no es el mismo en todos los casos. Recurrimos a un experto en productos respetuosos con el desarrollo bucal de los peques como Dr Brown’s para descubrir todas las pautas sobre el uso recomendado del chupete.

El chupete, ¿cuándo es el momento adecuado?

Como todo en la maternidad, también el comienzo del uso del chupete puede depender de muchos factores. Por regla general, se suele recomendar no empezar con él hasta que nuestro peque haya cumplido unas cuatro semanas de vida. ¿La razón? Lo que se busca es cubrir su instinto de succión sin producir un destete prematuro.

Si nuestro hijo emplea demasiado esfuerzo en succionar el chupete cuando aún no se ha desarrollado bien la musculatura de su boca, luego se sentirá muy cansado a la hora de comer. Su ingesta habitual de leche, tanto si es en pecho como en biberón, resultará mucho más difícil y, a la larga, puede afectar tanto a su humor como a los nutrientes básicos que debe recibir como recién nacido.

A medida que avanzan las semanas, es posible que veamos también que nuestro peque se lleve el dedo a la boca para succionar, un hábito que puede haber adquirido desde su época en el vientre materno. Si se produce de forma muy prematura, podemos optar por sustituir su dedo por el pecho o por nuestro propio dedo de forma esporádica para no agotarlo. Pero, si el bebé ha cumplido ya las semanas recomendadas, lo más conveniente es pasarse al chupete.

Las normas básicas del uso del chupete

El chupete, además de calmar a nuestros peques y ayudarles con sus instintos de succión, tiene que ejercer también como un nexo con su proceso de lactancia. De hecho, es especialmente recomendado para los bebés que toman el biberón desde que nacen, sobre todo porque las sensaciones en boca son muy similares. En general debemos tener claros algunos hábitos y normas para su uso:

1. Limitar su uso a momentos puntuales

Al menos durante los primeros meses con el chupete, lo más recomendable es usarlo para situaciones en las que no podemos responder a sus estímulos directamente, como cuando están durmiendo la siesta, cuando lo llevamos a pasear en el carrito o cuando viajamos en coche.

2. Escoger el modelo adecuado

Es fundamental elegir el modelo que mejor se adapte a cada etapa de su desarrollo. Los chupetes deben tener un tamaño adecuado para su edad, porque, si son demasiado grandes, la succión resultará muy agotadora. En cambio, si son muy pequeños, los peques pueden correr riesgos.

Entre la gama de productos de Dr. Brown’s destacan los Todosilicona, una alternativa segura para comenzar con el chupete. Su acabado es muy similar al de los biberones, por lo que los bebés apenas notarán la transición. También podemos decantarnos por modelos como los reversibles, que tienen una tetina completamente simétrica, perfecta para satisfacer la succión durante los primeros meses. O por la gama PreVent, que ha sido diseñada por especialistas para favorecer el correcto desarrollo de la cavidad oral del bebé, como veremos enseguida.

3. Prestar atención a la limpieza

Hay que tener muy claro que es necesario extremar la higiene cuando utilizamos el chupete. No podemos evitar que nuestro peque lo escupa o lo coja con las manos y lo tire, pero sí que podemos utilizar broches con cadena para que no se caigan al suelo.

Al mismo tiempo, también es recomendable que nos aseguremos de tener las manos limpias siempre que manipulemos los chupetes y, por supuesto, podemos recurrir a las múltiples alternativas de esterilización que ofrece Dr. Brown’s si lo que buscamos es desinfectarlos a fondo.

La importancia de no extender demasiado tiempo el uso del chupete

Cuando el chupete se ha convertido en el más fiel acompañante, a veces cuesta bastante cortar esa dependencia. En ocasiones, por desconocimiento y la mayoría de veces por pena, extendemos su uso de forma excesiva, lo que acarrea bastantes inconvenientes y riesgos para su boca.

En torno a los 12 meses, tenemos que empezar a limitar su uso, de manera que a los 2 años de edad el bebé ya debería poder prescindir de él por completo. En cualquier caso, es importante que atendamos al nivel de desarrollo de sus dientes y consultemos con nuestro pediatra, porque es posible que tengamos que eliminar el chupete de su rutina antes de lo establecido.

En este proceso de transición, también es fundamental contar con chupetes específicos que nos ayuden a minimizar los riesgos de deformación y desgaste en zonas como el paladar. Como apuntábamos antes, la gama PreVent de Dr. Brown’s, creada por odontopediatras, ha sido pensada precisamente para ello, con un diseño ergonómico totalmente concebido para su confort y seguridad.

¿Cómo lo consigue? Por un lado, los chupetes PreVent tienen un canal de aire en su tetina que impide una presión excesiva sobre la zona del paladar. Al mismo tiempo, su base ultrafina genera menos impacto sobre la boca y la mandíbula de nuestros peques, que se encuentra en pleno proceso de formación. Por otro lado, su bulbo hueco garantiza una mejor colocación de la lengua, lo que evita incluso problemas en el habla derivados de un mal apoyo sobre el paladar.

Toda la gama PreVent cuenta además con diferentes tipos de escudos exteriores, que podemos escoger en función de las necesidades de nuestros peques. Por ejemplo, el modelo mariposa permite una mayor comodidad y se adapta al perfil de nuestros peques. Además, como deja bastante espacio para la nariz y las mejillas, se evitan rozaduras indeseadas y rojeces en la piel.

Con un producto de calidad, el proceso hacia la vida sin chupete será mucho más fácil, pero también podemos poner en práctica distintos trucos. Por ejemplo, establecer horas específicas para el chupete e irlo quitando poco a poco, recurrir a los cuentos que les enseñan que “ya son mayores”, empezar a sacarlo por las noches para reducir su dependencia y, sobre todo, buscar estímulos diferentes (como juegos) para el momento en el que lo pidan.

Es importante que seamos comprensivos, pero firmes hasta alcanzar el objetivo. Cuando menos te lo esperes, tu peque habrá superado esta fase y seguirá disfrutando su camino hacia la niñez sin traumas.