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Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es la manera ideal y más saludable de alimentar a un bebé. Por eso, la organización recomienda la alimentación del retoño con lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y el mantenimiento hasta los 2 años o más en combinación con el resto de alimentos apropiados para su edad. En esta importantísima tarea, el pecho es el principal protagonista y una de las partes del cuerpo que sufre una mayor transformación con la maternidad. Por eso es importante saber cómo cuidar los pechos tras el parto.

Desde las primeras semanas de embarazo, las mamas aumentan su volumen e incluso cambian de forma y color para adaptarse a las necesidades del recién nacido. Pero esta transformación no tiene por qué ser negativa si tomamos las medidas oportunas, durante la gestación y tras el nacimiento del bebé.

Cuidado del pecho en el embarazo

cuidado del pecho en el embarazo

El cuidado de los pechos debe comenzar desde el inicio de la gestación. Por un lado, con cremas antiestrías para hidratar y favorecer la elasticidad de la piel, evitando así la formación de estas atrofias cutáneas como consecuencia del aumento de tamaño. Por otro, usando sujetadores que ofrezcan sujeción y comodidad, con tallas apropiadas para cada fase del embarazo.

El ejercicio también puede tener un impacto positivo a la hora de prevenir que los pechos se caigan demasiado tras el embarazo. La natación, por ejemplo, podría fortalecer la sujeción pectoral, así como los ejercicios isométricos centrados en la musculatura que rodea al pecho.

Cuidar los pechos tras el parto

Tras el nacimiento del bebé, las mamas se preparan para alimentar al pequeño y por esta razón aumentan de tamaño, de temperatura y hasta se endurecen. Y no es hasta pasados aproximadamente los tres primeros días tras el parto, cuando la leche materna empieza a discurrir por los conductos. Hasta entonces, el bebé se alimentará del calostro que segregan las mamas los primeros días. Se trata de un concentrado de nutrientes ideal para satisfacer al bebé los primeros días y que además contribuirá al desarrollo de su sistema inmune.

cuidar pechos tras parto

Uno de los posibles problemas en estos primeros días tiene que ver con la congestión que sufren las mamas. De hecho, puede dar lugar a los que se conoce como ingurgitación, una situación en la que los pechos se endurecen tanto que el bebé no puede succionar adecuadamente y que puede llegar a causar dolor a la madre.

Para prevenir y aliviar esta situación, además de tomas frecuentes y evitar interferencias de chupetes o biberones, se recomienda realizar un drenaje linfático antes de cada toma para ablandar la zona. Además, hay otros remedios efectivos que se recomiendan desde los colectivos de lactancia en caso de congestión:

– Las hojas de col: se colocan sobre la mama inflamada con los nervios de las hojas partidos previamente. Consiguen desinflamar y bajar la temperatura de los pechos.

Extracción de leche: puede ser útil a modo de alivio en caso de que los pechos estén muy cargados y el bebé no consiga mamar eficazmente. Eso sí, la extracción con el sacaleches contribuye a estimular la mama y aumentar la producción de leche, por lo que si nos excedemos podemos empeorar la ingurgitación.

Lactancia sin horarios

Para prevenir estas situaciones de congestión inicial, es importante que la lactancia se inicie lo antes posible tras el parto, así como que fluya desde el principio a demanda, sin horarios que favorezcan la ingurgitación y dificulten el agarre del bebé.

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Discos absorbentes de lactancia Mr. Brown’s

Hasta que se regule la producción de leche materna, puede ser útil hacer uso de los discos de lactancia desechables de Dr. Brown’s, diseñados para absorber el excedente de leche materna y evitar manchar la ropa. Son ultrafinos, suaves y cómodos, por lo que evitan molestias en el pezón y proporcionan gran seguridad entre tomas.

Un poco de ayuda cuando hay problemas

Al contrario de lo que a priori podamos creer, amamantar a un bebé requiere un cierto aprendizaje y mucha información, porque son muchos los factores que pueden interferir en el buen discurrir de la lactancia. Por eso, la mejor manera de prepararse es acudir a un grupo de apoyo a la lactancia para observar a otras madres y aprender de su experiencia.

cuidar pechos tras el parto

Más allá de este tipo de situaciones que pueden darse hasta que se regule la producción de leche materna, hay una premisa que debemos tener clara a la hora de iniciar la lactancia: dar el pecho no debe doler. Así, el dolor al amamantar puede ser una señal de alarma de que algo no está yendo como debería.

Por ejemplo, un mal agarre del bebé, la presencia de un frenillo sublingual limitante, de una mandíbula inferior retraída, infecciones en el pezón, etc. En todos estos casos, lo más recomendable es acudir a un especialista en lactancia que nos ayude a abordar el problema de la forma más adecuada para salvaguardarla.

La consecuencia más común cuando se presenta alguno de estos problemas durante la lactancia es la aparición de dolorosas grietas en los pezones. Por un lado, esto causa grandes molestias a la madre en gestos cotidianos tan simples como el de ponerse el sujetador. Para aliviarlas, podemos recurrir a las conchas protectoras Dr. Brown’s que preservan los pezones irritados de cualquier roce con la ropa y favorecen la cicatrización de las heridas.

Además, para contribuir al éxito de la lactancia materna, puede ser útil utilizar las pezoneras de Dr. Brown’s, tanto en los casos de pezones agrietados (reduce el roce y, por tanto, el dolor) como en los de pezones planos, retraídos o con presencia de frenillo en la lengua del bebé (para mejorar el agarre). Cuentan con una fina silicona que permite un acople total con 13 orificios que imitan la salida natural de la leche. Eso sí, lo ideal es que sea solo una solución temporal.

pezoneras mr browns

Pezoneras Mr. Brown’s

Además, durante la lactancia también podemos cuidar el aspecto de los pechos haciendo uso de cremas reafirmantes y teniendo en cuenta que hay que limpiar la zona siempre antes de amamantar. También debemos evitar hacer dietas tras el parto y dejar que la recuperación siga su proceso natural ya que una pérdida repentina de peso, además de repercutir en la lactancia y nuestra salud, provocará la caída del pecho.

Recuperar el aspecto original de los pechos tras un embarazo no es un objetivo realista, pero sí podemos evitar que queden demasiado deteriorados con la prevención adecuada y las medidas de cuidado posteriores. Así solo tendremos que preocuparnos de disfrutar del regalo que nos ha dado la vida.

Imágenes | iStock/Prostock-Studio,  Unsplash/Luiza Braun.