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Tanto los padres más experimentados como quienes están esperando el nacimiento de su primer retoño saben que en sus primeros meses de vida, la actividad del bebé se reduce prácticamente a la alimentación y el sueño. De hecho, es frecuente que estas sean las cuestiones que más preocupan a los progenitores en los primeros días de vida del bebé, ya que además una está directamente relacionada con la otra.

Porque son los trastornos que a menudo afectan al aparato digestivo del pequeño los que provocan alteraciones en su descanso. Y no, por lo general no hablamos de anomalías, sino del carácter vulnerable e inmaduro del sistema digestivo del bebé que, en realidad, viene dado por la evolución del ser humano.postura anticólico bebé

De hecho, la propia historia de nuestra evolución demuestra que el período de gestación original se fue reduciendo como consecuencia de la bipedestación (y el consecuente estrechamiento de las caderas) y el aumento del tamaño del cerebro. Estos factores provocaron que el nacimiento del bebé se adelantara a los nueve meses para que fuera posible atravesar el canal del parto, lo que implica un mayor grado de inmadurez en el neonato, respecto a otras especies.

Sistema digestivo del bebé: el «4º trimestre»

Incluso si atendemos a la teoría del cuarto trimestre, enunciada por el doctor Harvey Karp, entenderemos que los seres humanos nacemos de manera prematura, lo cual provoca que presentemos una serie de molestias y problemas en los primeros tres meses de vida como consecuencia de esa inmadurez. De hecho, es en ese “cuarto trimestre” o primer trimestre de gestación exterior, en el que se concentran las principales dolencias relacionadas con el todavía inmaduro sistema digestivo del pequeño.

Cólicos y gases, los más temidos

Los cólicos suelen ser protagonistas de las primeras semanas de vida del bebé, y son bien conocidos (y temidos) por los padres. Son esos episodios de llanto inconsolable que se presentan antes de los tres meses después de las tomas, especialmente a última hora del día.

Por un lado se achacan al delicado sistema digestivo del bebé, puesto que suelen manifestarse acompañados de movimientos de flexión de las piernas y endurecimiento del abdomen que indican dolor. La acumulación de gases por una mala técnica de succión o una tetina incorrecta, las malas digestiones o las intolerancias alimenticias suelen estar en el origen de estas molestias. Pero, por otro, el hecho de que se produzcan en horario vespertino hace pensar a los expertos que la acumulación de estímulos en el bebé a lo largo del día puede contribuir a incrementar su intensidad.

¿Cómo aliviarlos? Aunque no hay un remedio infalible, los pediatras suelen sugerir técnicas para aliviar las molestias como la de colocar al bebé sobre el antebrazo en posición de suspensión boca abajo, con la cara hacia el codo. También puede resultar efectivo a la hora de aliviar colocar al bebé en una mochila ergonómica.

Estreñimiento y diarreas

sistema digestivo bebé inmaduro

Los problemas relacionados con las deposiciones son otro tema recurrente (y, por lo general, pasajero) en los primeros meses de vida del bebé. Por un lado, los episodios de estreñimiento pueden darse por diferentes motivos como cambios en la dieta, por ejemplo, cuando se incorporan nuevos alimentos o leches de fórmula.

Por otra parte, las diarreas pueden ser difíciles de detectar en los primeros seis meses de vida, cuando la lactancia es el único alimento. Solo los cambios en la consistencia, el color y la frecuencia de las deposiciones pueden revelar un episodio de diarrea en el bebé. La causa más común de estas diarreas son las infecciones por virus o, cuando se mantienen en el tiempo, las alergias alimentarias (por vía directa, a través de la leche artificial, o bien a través de la materna debido a su dieta).

¿Cómo aliviarlos? Cuando hablamos de niños con lactancia materna exclusiva, los pediatras recomiendan continuar con esta y solo tratar síntomas como la fiebre en caso de que se presenten. En el caso de bebés con alimentación complementaria, el especialista podría prescribir una dieta específica y recomendar una mayor ingesta de líquidos para evitar deshidrataciones.

¿Regurgitación o reflujo?

Conocemos como regurgitación a una expulsión de leche moderada en el bebé que ocurre inmediatamente después de la toma, ya sea pecho o biberón. Suelen ser pequeños vómitos, con cantidades mínimas de leche que no causan molestias al pequeño y que se relacionan más con la expulsión eructos. Por tanto, se consideran totalmente normales e inofensivos en los primeros meses de vida.

Sin embargo, puede ocurrir que en vez de pequeñas cantidades el bebé expulse grandes bocanadas de leche con olor agrio, normalmente, pasado ya un tiempo de la toma. Si se dan asociadas con síntomas de molestia como el retorcimiento del bebé y la interrupción frecuente en su descanso con llanto abrupto, podemos estar ante un reflujo esofágico. A veces también es detectable por la dificultad de ganar peso, aunque no necesariamente. En este caso se trata de un vómito que puede estar asociado con alergias alimentarias o simplemente con la inmadurez de la válvula estomacal.

¿Cómo aliviarlos? En el caso del reflujo esofágico, los especialistas suelen recomendar mantener al bebé en posición vertical 30 minutos tras las tomas para garantizar que el contenido del estómago no vuelve a discurrir por el esófago. También se pueden usar cuñas para inclinar el colchón del pequeño al dormir.

Consejos para prevenir cólicos

cólicos bebé consejos

Por un lado, para evitar la acumulación de gases, los padres podemos recurrir a diversas tácticas:

  • Procurar la expulsión de gases tras las tomas mediante el eructo. Para ello, debemos ponerlo en posición vertical y ayudar con ligeras palmaditas en la espalda.
  • Realizar masajes suaves en su abdomen siguiendo la dirección de las agujas del reloj para ayudar a la digestión y favorecer la eliminación de los gases.
  • Realizar ejercicios suaves con movimientos tipo bicicleta con sus piernas.
  • Reducir los lácteos en la dieta de la madre en el caso de la lactancia materna, ya que están asociados con las molestias digestivas.
  • Evitar apurar demasiado las tomas. Si el bebé está demasiado hambriento y ansioso, tragará más aire.
  • Revisar el agarre del bebé al pecho con ayuda de un experto en lactancia. Un mal agarre también puede provocar gases.
  • Utilizar un biberón anticólico. Como los biberones Options+ de Dr. Brown’s, los únicos en el mercado que cuentan con un sistema de ventilación patentado que elimina las burbujas de aire para prevenir cólicos, gases y vómitos. Es un sistema que resulta apropiado también en los casos de lactancia materna que recurren en ocasiones puntuales al biberón, ya que su tetina simula el flujo real del pecho.

biberon anticolicos bebe

Además de estas medidas de prevención, conviene tener en cuenta que evitar sobreestimular al bebé a lo largo del día y mantener a raya el ajetreo de salidas y visitas en las primeras semanas de vida contribuirá a aliviar los posibles episodios de cólico que pueda sufrir el pequeño.

Imágenes | iStock/ Anna Volgina y Ondrooo