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Con la llegada del calor, todos lo notamos. Tenemos menos apetito, nos apetecen platos más ligeros y frescos y nada se hace tan deseable como una pieza de fruta madura y bien fría. Si eso nos pasa a los adultos, es completamente lógico que también lo veamos en los más pequeños y de manera más acusada aún, si cabe.

Las temperaturas han subido y es importante que sepamos cubrir las nuevas necesidades que tendrán nuestros peques. Ya sabéis que si son menores de seis meses, tanto si están alimentados a biberón como si hacen lactancia materna exclusiva, no debemos ofrecerles agua.

La leche —tanto la materna como la de fórmula— contiene un porcentaje de agua suficiente para mantenerlos hidratados y es importante, en el caso del biberón, que no caigamos en hacerlo más aguado, o estaremos proporcionándole un menor aporte nutricional del que necesita para crecer correctamente.

Durante el verano hay muchas maneras de lograr contribuir a que estén más cómodos a través de la alimentación, haciendo algunos pequeños ajustes y siempre teniendo en mente lo importante que es que reciban todos los nutrientes necesarios.

¡Al rico helado!

alimentacion bebe

Algunos niños llevan el calor mejor que otros pero, en general, está bien que tratemos de aliviarlos en la medida de lo posible. Algo que podemos hacer, que es totalmente saludable y que además supone un alimento fantástico, es preparar polos caseros.

En el caso de los lactantes —tanto mayores como menores de seis meses— puedes hacerlos con leche materna. Es, además, una forma estupenda de ofrecerles alivio para las encías si además están en pleno proceso de dentición.

Si ya has empezado la alimentación complementaria e introducido algunas frutas, puedes hacer polos con fruta triturada y —si estamos ya en torno a los 9 o 10 meses— yogur, por ejemplo, o mezclados con bebida vegetal natural, sin azúcares ni edulcorantes, como una bebida de avena.

Siempre es mejor que utilicemos fruta triturada que zumos, ya que estos contienen un alto índice de azúcares y se digieren de distinta manera, siendo menos ricos nutricionalmente hablando.

Toma mucha fruta, mucha fruta fresca

alimentacion bebe

Tanto en los bebés que ya han iniciado la alimentación complementaria como en el caso de los que son un poquito mayores y comen con normalidad, la fruta es una gran aliada en verano. Lo ideal es que busquemos piezas que estén maduras y dulces, y variedades con un alto aporte de agua que les ayude a estar lo mejor hidratados posible.

Albaricoque, melón, sandía, fresas o cerezas son algunas de las frutas que mayor porcentaje de agua contienen. Dependiendo de la edad de nuestro peque, debemos adaptar su presentación, quitando huesos en el caso de las frutas que lo lleven y troceándolas de manera que las puedan gestionar bien —evitando las formas redondeadas y prefiriendo mejor un corte alargado—. Otra opción si queremos estar totalmente tranquilos, es el Alimentador antiahogo de silicona de Dr. Brown’s, un cómodo sistema para los bebés más pequeños que nos evita estar constantemente pendientes en la salidas, y que también sirve de mordedor.

Además de agua, estas frutas están llenas de vitaminas y son un alimento excepcional para ofrecer a nuestros niños. Son dulces y tienen una textura asequible, con lo que podemos introducirlas al principio de la alimentación complementaria, siempre teniendo en cuenta la regla de los tres días.

Bolsa Drbrowns

Y si vamos a salir de casa, podemos mantener la fruta fresca, ya preparada en la presentación que hayamos elegido, dentro de un recipiente que mantendremos a buena temperatura gracias a la bolsa térmica de Dr. Brown’s. En ella también podemos llevar el biberón ya preparado —caben hasta cuatro— y está fabricada con neopreno resistente al agua y muy fácil de limpiar.

Mismos alimentos, distintas elaboraciones

No mucha gente es capaz de disfrutar de un cocido o una fabada bien calentita en pleno mes de julio y pasar una sobremesa confortable. Y es que en verano, algunas elaboraciones son directamente impensables para la mayoría de nosotros.

alimentacion bebe

Sin embargo, no debemos descuidar nuestra alimentación y mucho menos la de nuestros peques. Alimentos esenciales como las legumbres deben seguir presentes en su dieta, pero podemos prepararlos de manera que sean mucho más fáciles de tomar y sean igualmente sabrosos y apetecibles.

Las ensaladas de legumbres son una manera estupenda de mantenerlas en nuestro menú semanal y son muy versátiles, ya que podemos añadirle otras verduras como tomate, pepino, cebolla y preparar un aliño suave que les dé aún más sabor. Puedes prepararlas en función de los alimentos que ya haya probado tu peque y son perfectas para que prueben a comerlas ellos solitos si lo troceas todo de manera que puedan gestionarlo bien.

Las cremas frías también son una buena forma de conservar la ingesta de verduras, tan necesarias, en un formato menos perezoso que el del puré caliente. Una vichyssoise, un gazpacho, una crema de pepino con manzana… Tienes mil posibilidades y puedes enriquecerlas con queso o lácteos si ya puede tomarlos sin problema.

Y cuando llegue el momento, agua

Vaso Drbrowns

Como decíamos al principio, los bebés que sean exclusivamente lactantes ya reciben aporte suficiente de agua. Pero conforme comienza la alimentación complementaria, debemos empezar a ofrecerles agua y no solo en las comidas, ya que es esencial para que su sistema digestivo gestione bien los nuevos alimentos y las heces sean fácilmente expulsables. En definitiva, el agua les ayuda —entre otras muchas cosas— a no estar estreñidos.

Hay muchas maneras de ofrecerles agua pero, sobre todo si estás fuera de casa, una muy cómoda es recurrir a los vasos de aprendizaje de Dr. Brown’s  pensados para adaptarse a cualquier etapa desde los 6 meses —mejor agua, ya sabemos que los zumos no son muy recomendables— y podemos llevarlo con nosotros siempre que salgamos de casa.

Cuando el pequeño ha crecido, el vasito se puede convertir en un indispensable para la guardería o el cole, el modelo térmico lleva su propia pajita de silicona reutilizable, así evitamos generar desechos innecesarios y cuidamos un poquito más el medio ambiente. Se puede lavar en el lavavajillas y tiene un tamaño de 300 ml, más que suficiente para proveer de líquido a nuestro peque a partir de los 12 meses.